La Reina Isabel II durante el desfile
La Reina Isabel II durante el desfile - Reuters

De Isabel II a Nicolás de Dinamarca, la realeza sucumbe al poder de la moda

La Reina Isabel de Inglaterra presenció junto a Anna Wintour un desfile londinense

MadridActualizado:

Sin avisar y por sorpresa. Así se presentó la Reina Isabel de Inglaterra (91 años) esta semana en el desfile de Richard Quinn. Ella ha sido la última de una serie de miembros de la realeza en sumarse al llamativo mundo de la moda. Varios días antes, había sido el príncipe Nicolás de Dinamarca (18) quien desfiló como modelo para la colección de Burberry en la capital del Támesis. Pero no son los únicos royals que se han dejado tentar por la moda.

Para su aparición en la Semana de la Moda de Londres, Isabel II llegó vestida con un sencillo traje sastre de Angela Kelly, uno de sus bolsos Launer y un par de sencillos zapatos de salón con tacón grueso -eso sí, de más de 1.000 euros- de Anello & Davides. Por lo que a ella respecta, la moda no existe o más bien se congeló hace 60 años.

Por primera vez desde el comienzo de su reinado, hace ya 66 años, Isabel II asistía a un desfile. Su hermana Margarita lo hizo en su día en varias ocasiones, entre otras en la presentación de Dior en el palacio de Blenheim en 1954 y, cuatro años más tarde, en el show que Yves Saint Laurent organizó en el mismo lugar cuando se convirtió en sucesor de el ya difunto Christian Dior.

Sentada junto a Anna Wintour, directora de «Vogue USA», la Reina presenció el desfile de Richard Quinn, primer galardonado con un premio que a partir de ahora otorgará la monarquía británica anualmente al mejor creador del Reino Unido. Pensado como un reconocimiento a la importancia que el rol de la moda tiene en la sociedad y en la diplomacia, el premio valorará especialmente la creatividad y el respeto de los valores de sostenibilidad y ayuda a la comunidad.

Un día antes, la mismísima Catalina de Cambridge (36) había protagonizado junto a Sophie Wessex (53), la esposa del Príncipe Eduardo (53), una recepción en Buckingham Palace para los creadores y modelos de la semana de la moda londinense, entre los que se encontraban Naomi Campbell y Stella McCartney.

Otra generación

Casi coincidió esta recepción con la fecha en la que Nicolás de Dinamarca, hijo mayor del Principe Joaquín y de su primera mujer, Alexandra Manley, desfiló. Solo un par de días después de la muerte de su abuelo, el principe Henrik, Nicolás recorrió la pasarela de Burberry junto a Cara Delevigne. Y es que la exótica mezcla genética de los hijos del príncipe Joaquín de Dinamarca y su primera esposa - cuyo padre es de Hong Kong- ya anticipaba un resultado atractivo. Por las venas de Alexandra corre sangre europea y china, algo que ahora ha resultado clave para el joven príncipe, que ha sido contratado por una marca para la que el mercado chino es crucial y donde está en situación de declive, tras una sobreexposición debida a la apertura de un número excesivo de puntos de venta.

No hay que olvidar tampoco que Kate Middleton trabajó unos meses para Jigsaw, una marca británica, cuando ya era novia del príncipe Guillermo. Entonces, la iniciativa no se vio con buenos ojos y dejó su puesto. Otra royal en el mundo de la moda fue Carlota de Mónaco, que durante varios años prestó su imagen a las campañas de Gucci. Más tarde, la princesa Amelia de Windsor desfiló para Dolce & Gabbana, al igual que lo hizo Olympia de Grecia, quien también ha protagonizado campañas publicitarias como imagen de Michael Kors. Su prima hermana, Talita von Furstemberg, se convirtió hace solo unos días, durante la semana de la moda de Nueva York, en la imagen de la nueva colección de su abuela Diane. Está claro que la moda mueve montañas y también que mueve a muchos royals. Pero lo que ha quedado verdaderamente patente es el motivo por el que este año Londres ha escalado puestos con respecto a Nueva York en importancia, y es que desde un punto de vista institucional, los británicos han hecho verdaderos esfuerzos.