Las marcas británicas hacen su agosto

Lo que se pone Meghan Markle de inmediato se convierte en un éxito de ventas

MADRIDActualizado:

«Discreta y sin esfuerzo» es como definen los creadores de Line The Label a su propia marca. Quizás estos mismos adjetivos bien podrían definir el estilo actual de Meghan Markle, una californiana acostumbrada a cambiar de registro en su atuendo.

Aunque en ciertas poses en la alfombra roja Markle haya pecado en el pasado de un exceso de «bling bling» o de minifaldas algo exageradas, lo cierto es que, desde que ha comenzado su relación con el Príncipe Harry, la actriz ha intentado replicar -en sus apariciones públicas más destacadas - el estilo elegante y sencillo que su personaje de Rachel Zane ha llevado siempre en pequeña pantalla, en la serie «Suits», con prendas discretas y favorecedoras. Por otra parte, ha escogido vestir del más puro sport británico durante su tiempo libre, visitas al gimnasio o jornadas de compras.

Es evidente que la futura Duquesa de Sussex promociona marcas anglosajonas, bien sean norteamericanas o de origen británico, lo que supone un nuevo renacimiento ambas industrias de la moda, no tan potentes como la moda francesa, la italiana y la española.

Para el anuncio oficial de su compromiso con el Príncipe Harry escogió un abrigo de la desconocida casa canadiense Line The Label, que ya ha visto su notoriedad subir como la espuma. Meghan Markle también optó por un vestido verde de P.A.R.O.S.H., una marca diseñada por el italiano Paolo Rossello, en lugar de plegarse a alguna de las numerosas opciones británicas disponibles. Tal vez con su elección quiera evidenciar su juicio propio a la hora de decidir sobre asuntos de moda.

Su predilección por marcas como J.Crew, Diane Von Furstenberg, Reed Krakoff, Antonio Berardi, Erdem o por el calzado de Aquazzura, una marca italiana liderada por un creador de origen colombiano, Edgardo Osorio, no es óbice para que haya abrazado marcas británicas clásicas desde hace meses. Ha elegido gabardinas y botines de ante y tacón de Burberry, botas de agua de Hunter o los clásicos chaquetones encerados Barbour para los días de lluvia en el campo.

Aunque su anillo de compromiso ha sido diseñado por Harry con dos brillantes de su madre y uno central comprado en Botswana, los pendientes que llevaba Meghan el día de su compromiso oficial eran un par de ópalos con diamantes de unos 1.000 euros de la marca canadiense Birks.

Pero quizás lo más llamativo haya sido que con la magnifica y variada oferta de bolsos que hay en el mercado, la actriz se haya conformado con llevar los corrientes bolsos de Mulberry, que son una replica cara y poco refinada de modelos de Hermès, con modelos como el Bayswater de 1.400 euros. Es de suponer que cuando se encuentre más en su salsa, varíe sus compras dividiéndolas entre bolsos de Anya Hindmarch o Stella McCartney, en todo caso.

Seguir las normas

Hasta ahora, Megan Markle ha recibido menudo sus atuendo como préstamos o regalo. Pero a partir de ahora, si quiere seguir las normas, del mismo modo que hace Catalina de Cambridge, tendrá que pagar religiosamente sus compras a través de los fondos que para sus gastos familiares recibe su suegro, el Príncipe Carlos. Catalina y Meghan son muy distintas, en todos los sentidos y también lo son en cuanto a su estilo personal. El mal gusto vistiendo de la Duquesa de Cambridge en su época de soltera, que ahora ha convertido en una sofisticación algo cursi aunque muy «real» y británica, contrasta con la facilidad y la naturalidad con la que Meghan, que se deja aconsejar con acierto por varias amigas y especialistas, cambia de registro con éxito. Aunque está claro que su distinto origen y su experiencia diversa las separa, ambas consiguen que se agoten los modelos que eligen.