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El chef cordobés José María González triunfa en la gastronomía noruega

Por Rocío Górriz,

Hace pocos meses que recaló en las proximidades del Círculo Polar Ártico y ya ha conquistado los estómagos noruegos. José María González, quien fuera el creador del desaparecido restaurante Blanco Enea, dejó Córdoba para emprender una aventura necesaria. «Actualmente estoy en Rorvik en el Restaurante Norveg, dentro del Museo de Costas Noruegas. Trabajo como chef creativo junto a Trond y Tone Nubdal y juntos nos encargamos de hacer los cambios de carta del restaurante y de todo lo que éste conlleva», nos adelanta el chef.blancoenea2peq

La suya parece una historia marcada por las casualidades pero con muchas causalidades. «Conozco a Trond y Tone desde hace unos 5 años. Comenzaron a decirme que me viniera a trabajar con ellos pero yo les decía que si Blanco Enea estaba abierto tenía que estar yo en la cocina. Este año me lo plantearon más seriamente y ya decidí cerrar para venirme. Para mí esta experiencia está suponiendo un «fuera estrés» pues me dedico a lo que me gusta: cocinar, probar, crear, seguir aprendiendo y en Blanco Enea me veía estancado. Al final yo necesito de mucha libertad para poder ser y poder estar», explica.

No obstante, ésta no va a ser una despedida definitiva de la ciudad que lo vio nacer. El cocinero lo tiene claro y afirma «La estancia en Noruega tiene pasaporte de vuelta. Vine para seguir creciendo gastronómica y personalmente, enriquecerme de otra cultura. Al final allí estaba ligado 100 por 100 y dejé de ver muchas cosas, aunque la experiencia de tener mi propio restaurante me ha hecho crecer muchísimo también. No sé cuánto tiempo estaré aquí, lo que si tengo claro es que regresaré a Andalucía».

Sin embargo, y en contra de lo que se puede pensar, sí se siente profeta en su tierra: «No es que los noruegos valoren más o menos mi cocina, yo en Córdoba me sentía muy valorado. Me he sentido y me siento muy querido por Córdoba y por su gente pero era una necesidad más de seguir creciendo, la necesidad de seguir aprendiendo. Al final , cuando entras en la dinámica del restaurante ves que no tienes tiempo para lo que te gusta: cocinar.», aclara.

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Pero, ¿cómo es la oferta gastronómica de su nuevo centro de operaciones? ¿Cómo ha unido culturas tan diferentes en un crisol de sabores?

El que fuera alma máter de Blanco Enea lo resume con humor: «La carta del restaurante está muy mimada. Mezclamos platos españoles o cordobeses como lo es nuestra mazamorra con productos y platos noruegos. Utilizo producto cordobés como es el aceite, vinagre, encurtidos, legumbres, etc. No obstante, el único nexo de unión entre la cocina noruega y la cocina española es que al igual que a nosotros los españoles les gusta el buen comer y sentarse alrededor de una buena mesa con buena gente. En el resto, no nos parecemos en nada. Aquí todo se cocina con nata y mantequilla. Quizás ambas cocinas  tengan en común el uso de las especias. Les gusta mucho al igual que a nosotros».