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El panadero José Roldán, subcampeón de un importante premio internacional en Italia

Por Rocío Górriz,

El panadero cordobés José Roldán sigue saboreando las mieles del éxito cosechado hace escasamente un mes en la ciudad italiana de Rímini. En el III Campeonato Internacional «Bread in the City», enmarcado en la Feria Internacional de Sigep, el equipo conformado por Francisco Recio, Javier Moreno y José Roldán, como coach, han logrado poner de nuevo en el mapa mundial la panadería artesana española.

Han conseguido el segundo puesto en la clasificación general y el primero en la categoría de presentación con las siguientes elaboraciones divididas en dulce y salado. La opción dulce constaba de una estrella de coco, pistacho y plátano y de un brioche de chocolate y galleta. Para la segunda categoría se decantaron por un pan de arándanos y pan con masa madre natural y harina del país.

El primer premio recayó sobre el equipo italiano formado por Riccardo Liccione y Christian Trione, y el tercer puesto fue para los suizos Justine Froidevaux y Artur Dos Santos.

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«No sólo tenemos tenemos que tomar como referencia a la panadería francesa, también debemos fijarnos en Japón, Suiza, Alemania. Igualmente, en Cataluña, Galicia, etc. España está subiendo a un nivel muy alto gracias a la formación que comenzamos a tener», puntualiza Roldán.

A sus 28 años recién cumplidos, su carrera es una sucesión de éxitos. En 2015 se alzó con el galardón al Mejor Panadero Artesano de España. Sus jornadas laborales son interminables pero él insiste: «Yo no trabajo. Lo mío es un hobby por el que me pagan. Me encanta lo que hago. Tanto en pastelería como en panadería estás constantemente creando y eso para mí es lo mejor».

Su presencia es indispensable en las clases magistrales y talleres especializados de España y numerosos países. «Actualmente compagino la colaboración en el negocio familiar con impartir cursos de formación. La próxima semana nos vamos a Colombia. Estaremos en Bogotá y Cali formando a panaderos de allí tanto con productos autóctonos como con creaciones nuestras», explica.

Lo suyo,sin duda, es una vocación temprana. Convirtió el negocio de sus padres en su sala de juegos: «Empecé muy pequeño en la pastelería/panadería de mis padres. Jugaba con la masa como si fuera plastilina y desde entonces no me he desvinculado de este mundo».