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La gastrónoma Almudena Villegas profundiza en la vida del gastrónomo romano Apicio en ‘Triclinium’

Por Toñi Caravaca,

La gastrónoma Almudena Villegas profundiza en la vida del gastrónomo romano Apicio en ‘Triclinium’

Ambición, codicia, lujuria, gula, soberbia, conspiraciones… Estos con algunos de los ingredientes de la primera novela histórica de la afamada gastrónoma cordobesa Almudena Villegas a la que ha denominado Triclinium. Hasta ahora esta historiadora nos tenía acostumbrados a leerla en ensayos, pero en esta ocasión ha decidido dar el salto a otro género literario, también de la mano de la editorial Almuzara. ¿Por qué ahora? Villegas mantiene una relación de amistad con Apicio, un millonario gastrónomo romano, desde hace más de dos décadas y, en cambio, tan solo le había dedicado una pequeña biografía en uno de sus libros, a pesar de considerarlo uno de los grandes maestros de la gastronomía. Entre su legado se encuentra haber dejado a las generaciones venideras el primer recetario escrito.

 

«Apicio me acompaña desde que me inicié en el mundo de la investigación, pero me he centrado más en su obra que en el personaje», apunta Villegas. Y llega un momento en el que decide narrar la controvertida historia del gastrónomo más célebre del imperio romano.

Para ello, la autora viaja hasta en tres ocasiones a Roma con el único fin de presentar al lector el mundo real de esta civilización. «Ha sido necesario porque no quería mostrar esa Roma de mármol, pétrea, como alejada del mundo. Quería enseñar una Roma cercana para que el lector conociera cómo era el día a día en ella, alejada de las grandes personalidades como Cleopatra o el emperador Tiberio con las que le cine nos deslumbra», matiza Almudena Villegas. Por eso, en la novela Apicio no es ni un héroe ni un villano. Es solo un hombre.

CORDOBA. 8/11/16. LA GASTRONOMA, ALMUDENA VILLEGAS, CON SU ULTIMO LIBRO, "TRICLINIUM". FOTO: VALERIO MERINO. ARCHCOR.

La gastrónoma Almudena Villegas con su último libro ‘Triclinium’. FOTO: VALERIO MERINO

 

¿Y por qué el nombre de Triclinium? El triclinium romano es en lugar en torno al cual se celebraban los banquetes, aunque su función iba más allá de servir meramente de espacio. El triclinium romano era también un espacio de poder donde se fraguaban relaciones sociales y se conspiraba. Era un espacio en el que se socializaba. De ahí su importancia en la vida romana y, especialmente en la de Apicio, asesor del emperador Tiberio.

 

Éste es un gastrónomo millonario al que se le atraganta la vida cuando su yerno Sejano avasalla su apacible mundo. Sejano, uno de los mayores y más atractivos traidores que ha conocido la historia, conspira contra Tiberio en una compleja trama en la que no falta a escena la compleja corte imperial con sus intereses, sus amoríos y sus ambiciones.

 

En Triclinium se narra la controvertida historia de Apicio, quien tenía una vida pública y otra privada que finalmente acaban entrelazadas. El golpe que se produce entonces es «brutal». Pero siendo la autora de la novela una reconocida gastrónoma, de fama internacional, no podría faltar en su última obra literaria esta faceta suya. Así, aunque la gastronomía no es protagonista de esta novela, sí que es omnipresente. «Narro las relaciones de Apicio con su cocinero y los personajes comen y disfrutan de unos banquetes muy singulares», apunta Villegas.

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Almudena Villegas en un momento de la entrevista. FOTO: VALERIO MERINO

 

Precisamente a Triclinium no le falta ni una salsa ni un perejil. Para su autora, estos están en la importancia que tienen las ambiciones privadas en el mundo público. «Óscar Wilde decía que todo lo que hagas en la intimidad de tu casa, algún día aparecerá en el tejado. Tenía razón. Muchos siglos después, lo que pasaba en la vida privada de Apicio, Sejano y Tiberio, fue expuesto públicamente».

¿Ha saldado con esta novela una deuda con Apicio?

Almudena Villegas afirma que no ha pretendido hacer un homenaje con este libro a su ‘amigo’ Apicio sino a otros personajes. Ésta explica que existe una figura muy interesante a lo largo de la historia, la damnatio memoriae, que significa «pérdida de la memoria», romper con todo lo que nos queda de la figura de una persona. En Roma, cuando una persona es condenada a muerte no debe de quedar nada que recuerde que existió. Pasa con algunos emperadores. Pues «con esta novela, quiero levantar el peso de la damnatio memoriae sobre algunos de sus inocentes personajes. Es de alguna forma un homenaje a ellos, más que al propio Apicio.  Tenía un monumental interés en levantar el velo de lo desconocido», afirma. Aún así asegura que ha intentado mostrar a ese Apicio polifacético: preocupado por el emperador, muy afectado por sus problemas familiares, un gran gastrónomo y un millonario ocupado en sus quehaceres profesionales. «Es un hombre. No van a encontrar en Apicio ni a un héroe ni tampoco un villano».

La novela de Almudena Villegas cuenta la realidad de la Roma de hace siglos, pero prácticamente todo lo que ocurre en ella tiene su reflejo en la época actual. «Solo nos separa la electricidad y la tecnología. Somos romanos con un móvil en el bolsillo». Para esta gastrónoma, «el hombre sigue teniendo las mismas ansias, defectos y virtudes. Seguimos teniendo el mismo corazón. El hombre sigue siendo el hombre de hace 3.000 años. Lo que pasa es que hoy tenemos otras herramientas, que es lo que marca las diferencias. Somos los grandes herederos de Roma».