Actualidad Córdoba

Los tomates de Alcolea, los «diamantes rosas» de la huerta cordobesa

Por Rocío Górriz,

Para muchos es el gran desconocido de la agricultura cordobesa. Sin embargo, los tomates de Alcolea son fácilmente reconocibles, sobre todo por su color rosado, su gran tamaño y su forma ligeramente imperfecta. Su piel es fina (lo que dificulta su transporte y conservación), su carne gustosa y de textura delicada.

Luna Millán, productora ecológica en Huerta Lunera, nos da las principales claves de esta «joya». «Producimos en torno a los 500-600 kilos en la temporada. Sembramos en semillero protegido en el mes de enero/febrero y trasplantamos en marzo/abril, cuando no haya riesgo de heladas. Intentamos que la semilla sea propia o de otros agricultores de la zona».

Sin duda, es un producto fruto del esmero y del cuidado. «Se empiezan a cosechar unos dos meses más tarde y las cosechas se alargan con suerte durante tres meses».

Tradicionalmente se usa para elaborar picadillos y también como ingrediente único cortado en rodajas, sólo con AOVE y sal. Pero Luna advierte: «No tiene nada que ver en cuanto a carnosidad y sabor con otras tipologías de tomate. Es un tomate delicado y sabroso, muy carnoso. Representa el sabor del tomate auténtico, el tradicional de toda la vida». Sin embargo, reconoce que «su precio es superior por su sabor, delicadeza, etc. Las plantas de esta variedad también son menos productivas que las que se han adaptado en laboratorio a la producción industrial»

Se suele vender en pequeños establecimientos de fruta y verdura. Nada de supermercados. Y podemos encontrarlo principalmente en verano, que es su temporada natural y cuando su madurez y sabor está en su punto álgido.

Aunque las características del tomate son las mismas, «la importancia de la producción ecológica reside en que respetamos  al 100% la personalidad del tomate, empleando semilla local, y no añadimos ningún tipo de tratamiento ni abonado químico que pueda cambiar su aspecto o sabor».