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El Restaurante Arbequina estrena carta cara al verano

Por Rocío Górriz,

El Hotel Hospes Palacio del Bailío dará la bienvenida al verano con una nueva y espectacular carta en su restaurante, Arbequina. Su chef, Javier Moreno, y su equipo han presentado algunos de los platos que podrán disfrutar sus huéspedes y clientes desde hoy mismo. «Buscamos siempre la sorpresa tanto en la presentación como en la degustación. Nuestro objetivo es crear un equilibrio desordenado, sabores que no dejen a nadie indiferente, intercalando la potencia y lo delicado, la tradición y la transgresión», afirma el cocinero.

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La nueva carta recrea una cocina más atrevida, perfecto equilibrio entre la gastronomía tradicional nacional e internacional y la de vanguardia. Arbequina apuesta por una evolución continua. Pero, ¿qué van a encontrar sus comensales en esta nueva temporada? Habrá tres propuestas diferenciadas: la carta del Bar, la carta más tradicional y la carta gastronómica. La primera opción es informal y diferente, platos ideales para compartir, sabores aromas y productos divertidos e impactantes. Las gyozas de rabo de toro, el kimchee de fresas y pack-choy o los dumplins de esturión ahumado son algunos ejemplos.

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Para los amantes de la tradición, se ha reservado la versión más sutil de su cocina. Platos ligeros, como el guacamole de calabaza, gambón, cherrys agridulces, coco y totopos. Otros más terrenales, como tuétano de ternera, cremoso de patata con mantequilla ahumada de cacahuetesy tartar de encurtidos. O el sorprendente Shabu-Shabu de salmón, kimpira de hortalizas y setas de temporada.

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Aunque, si duda, la propuesta más personal de su chef  es la que se ofrece en el servicio de noche. Una cocina fresca, de mercado, donde se entrelazan  los sabores técnicas y productos locales y nacionales con diferentes tipos de elaboraciones de Perú, México, Vietnam, Japón y Tailandia. Un crisol de culturas y paladares que se materializa en creaciones como carabinero, nuoc cham, col guisada, kimchee y crutons; esturión en kamado, tamarillo y ajo negro y chantilly de wasabi; xantarellas y cochayuyos estofados, doncella de ternera y torreznos picantes. Y de postre, queso cremoso, vainilla, huitlacoche y maíz con helado de algarrobas.

Pero si su cocina es atractiva, el entorno no lo es menos. El hotel cuenta con jardines y terrazas verdaderamente mágicos, donde poder disfrutar de veladas amenizadas por actuaciones en directo de la más variada índole mientras se degusta una relajada cena. Sus salones interiores rezuman serenidad y elegancia y posee una riqueza artística incuestionable: es todo un lujo comer rodeado de magníficos frescos barrocos y mosaicos romanos.