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Así es Lama La Uva, la primera vinoteca con historia que abre en Sevilla

Por Iván Guillén Cano,

Lama La Uva abre este jueves sus puertas al público en la céntrica Calle Regina de la capital hispalense. Es un original concepto de vinoteca en la ciudad, en el que será posible adquirir vinos españoles de calidad poco conocidos y seleccionados, además de algunos manjares gastronómicos y artesanales de la tierra.

«No es solo una tienda de vinos», asegura Ana Linares, la creadora del proyecto, gaditana con una gran pasión por la cultura, el saber y el sabor de los vinos. «También será un centro experiencial, en el que la gente se encuentre como en casa, que se puedan sentar a leer un libro, puedan charlar, escuchar música, que se puedan informar (y formar) en aquello que no conozcan. Será en definitiva un punto de reunión de personas con inquietudes», asegura Linares.

Lama La Uva es más que una vinoteca

Lama La Uva

Puerta de entrada de Lama La Uva, en la calle Regina

Lama La Uva es el sueño de Linares que ahora ha podido llevar a la práctica. De hecho, en la presentación a medios llevada a cabo este miércoles, recibía con una sonrisa tal que convencía al hablar de la que denomina «la gran obra de mis sueños». Fue un evento en el que congregó, además de a los medios, a sus amigos y familiares más cercanos, que se encargaban de atender a los asistentes y ofrecer algunos de los manjares que se podrán adquirir en el mismo establecimiento.

De hecho, con un violoncello de fondo, mientras el cortador de jamón distribuía el jamón de bellota ibérico Cárdeno, también era posible saborear el queso 100% de vaca «Mundo Viejo», ganador del premio al mejor queso de Asturias 2015, que «pude conseguir en pequeñas partidas gracias a una mujer que los comercializa a pequeña escala», asegura Linares. Es solo una muestra de lo que se podrá adquirir a partir de hoy.

Ana Linares, gerente de Lama La Uva

Para regar estos manjares, una amiga de Ana, la sumiller Mª Ángeles, servía Tudetano, un vino blanco joven de Bodegas F. Salado, del Aljarafe sevillano, así como vino tinto Sancha Pérez, procedente de Conil (Cádiz). En cualquier caso, todos los productos son de la tierra, sobre todo españoles y andaluces, pues la idea de Linares es promover «nuestros propios productos, que son muchos y muy buenos», asegura.

¿Cómo se gesta una idea así?

La gaditana Ana Linares, ingeniera de formación y de profesión, decidió un día dejarlo todo tras pasar por una grave enfermedad. Empezaría entonces de cero con el proyecto que realmente le apasionaba: la creación de un espacio experiencial de saberes y sabores relacionados con el vino, único en Sevilla.

Ana Linares

«Me replanteé hace unos años el proyecto con una amiga, que consistía básicamente en promocionar los vinos menos conocidos», recuerda Linares. En su caso, su idea surge para combatir un mal endémico que considera que tienen muchos restaurantes de nuestra tierra: «Cuando pides un vino en algún establecimiento, siempre ofrecen Ribera o Rioja, con la de variantes y Denominaciones de Origen que tenemos en Andalucía y en España», reconoce algo indignada.

Asegura que dejó el proyecto aparcado, y no fue hasta que acabó su MBA, cuando decidió retomarlo. El nuevo escollo con el que se encontraría era la elección del lugar físico en el que se ubicaría: «No encontraba el local ideal, hasta que di con este en la calle Regina y me lancé». Un espacio que realmente sorprende, y que al pasar por él no deja indiferente a los transeúntes.

¿Cuál es la idea?

Ana Linares

Ana Linares desde la parte alta de Lama La Uva, que ella denomina «La Parra»

Este establecimiento es un espacio diáfano en dos alturas ─la planta baja y «La Parra», en la parte alta─ con un total de 50 metros cuadrados, donde la madera y su particular color aguamarina le otorgan armonía y un carácter muy personal. «La parte interior del establecimiento está hecho todo de carpintería. Manuel Báez, de Los Palacios, dio forma a lo que tenía en mi cabeza y ejecutó con maestría el lugar en el que nos encontramos», asegura Ana.

El espacio es casi mágico, combinando la belleza del diseño más vanguardista pero respetando los cimientos del pasado. De hecho, en la parte alta, «la Parra» como la llama Ana, conservan una ventana forjada al estilo dieciochesco, que dota al espacio precisamente de más encanto si cabe.

Igualmente la gerente solo tiene palabras de agradecimiento para el equipo creativo que dio con el concepto sobre el que gira su negocio. «Siempre he sido muy creativa. Tenía el nombre y la idea, pero no era capaz de ver la imagen. El equipo creativo SOPA, una agencia de creatividad estratégica especializada en Branding, me ayudó a darle forma a través de la fábula de La Zorra y las Uvas, de Félix María Samaniego, escrita en 1781».

Pero con una vuelta de tuerca, en cuanto que en su caso escriben un final feliz y «permitimos que Pepita de Uva, nuestra zorrita e imagen de la marca, pueda alcanzar las uvas. Así que contra la mala uva… Lama La Uva, que aquí se lleva sólo buena. Así nacemos», asegura.

Un concepto singular y transgresor

Ana Linares

Ana Linares durante la presentación de Lama La Uva

«Es un espacio singular. No hay nada así en el mundo. Queremos ser más consultores que vendedores. De hecho organizaremos periódicamente catas y actividades de ‘maridangel’». En este último caso, maridarán el vino no solo con comida, sino con elementos tan peculiares como la música, colecciones de pintura o incluso con ropa. Todo cabe. «El maridaje es un sentimiento, más allá de lo que nos llevamos a la boca. De ahí a que estas nuevas fórmulas sean totalmente factibles», asegura la gerente.

También contarán con un club de lectura, otro de crochet, e incluso es posible que desarrolle actividades de cuentacuentos para los más pequeños. Todo está abierto con la firme convicción de que la vinoteca se convierta en uno de los principales espacios de encuentro para los seguidores de la cultura del vino y de la cultura en general.

Por tanto, la marca tiene un ADN complejo y a la vez paradójico. De hecho, como asegura su gerente, «es tradición y transgresión, es distinción y gracia descarada». Es la misma idea que llevará a cabo en el negocio, donde formación y ocio irán de la mano. «Eso sí, solo es posible entenderlo cruzando sus puertas», desvela con una sonrisa, la misma que acabará conquistando a todo aquel que la conozca.