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Así es el menú que la Taberna del Alabardero dedica a Murillo

Por Isabel Aguilar,

La Taberna del Alabardero acaba de presentar un menú dedicado a Murillo en el 400 aniversario de su nacimiento, una efeméride que Sevilla está festejando no solo desde el ámbito cultural y turístico, también del gastronómico. Varios son ya los establecimientos que se han sumado a la iniciativa y han preparado viandas vinculadas a este genial pintor sevillano, y ahora le toca el turno a este establecimiento de la calle Zaragoza cuyas propuestas han sido diseñadas por su chef, Leopoldo Núñez.

Para confeccionar el menú, que está disponible para grupos previa reserva, Núñez ha acudido a ingredientes y recetas propias de la época en la que vivió Murillo, pero también se ha inspirado en su profusa obra pictórica, en la que aparecen continuas referencias a la gastronomía. “Hacemos un paseo por la cocina más humilde hasta llegar a las recetas propias de los banquetes más selectos”. La primera receta es una sopa de tomate, inspirada en el cuadro “La cocina de los ángeles”. “En una cesta de la obra aparecen varios ingredientes, muchos de ellos de los traídos de América, que eran muy apreciados. El tomate que aparece fue el primero que se pintó en la historia”, explica el chef de la Taberna.

Cuadro La cocina de los angeles

Cuadro La cocina de los angeles

La vajilla es otro de los elementos que sumergen al público en los tiempos de Murillo, puesto que han emulado los cuencos y platos de la época, de hecho el tenedor no aparece en escena hasta que no llega el pescado. El mimbre y la madera son otros de los elementos que se emplean para presentar los platos y que recuerdan a aquellos tiempos.

Otra de las recetas que componen este menú es una “olla podrida“, un plato de la sociedad humilde en aquella época que empezó a cobrar relevancia y fue bautizado en francés con el nombre de “pot pourri”, de donde procede la palabra “popurrí”.

El pescado

El tercero de los platos del menú de la Taberna del Alabardero es un bacalao sobre pan, espinacas y pasas. El pescado era un motivo recurrente en la pintura de la época, como demuestra Murillo en su cuadro “Muchacha con pescado y fruta“. El bacalao, por su lado, era muy utilizado en la gastronomía de entonces, principalmente en salazón.

Bacalao del menú de la Taberna del Alabardero

Bacalao del menú de la Taberna del Alabardero

La codorniz rellena con cebollas y uvas glaseadas a la canela es otro de los principales de este repertorio, una receta inspirada en el cuadro “Hijo pródigo haciendo vida disoluta”, en el que se aprecia un banquete donde hay una fuente con un ave. “Esto ya era un plato de gente pudiente, posiblemente en el cuadro Murillo quisiera representar un pavo, que era muy apreciado porque era un animal traído del Nuevo Mundo”, indica Leopoldo Núñez.

Cuadro Hijo prodigo haciendo vida disoluta

Cuadro Hijo prodigo haciendo vida disoluta

El postre es un cremoso de chocolate y naranja con maíz, una receta actual elaborada con productos que llegaban al Puerto de Sevilla del citado nuevo mundo y suponían todo un lujo.