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El restaurante Los Corales vuelve a sus orígenes

Por Isabel Aguilar,

El restaurante Los Corales acaba de abrir después de una reforma tanto de su decoración como de su concepto gastronómico. La intención del Grupo La Raza ha sido devolverlo a sus orígenes, ya que fue uno de los primeros establecimientos de esta marca hostelera, ya que abrió sus puertas en 1938 (en aquel entonces su ubicación era entre Sierpes y General Polavieja y en 2011 reabrió en el lugar actual).

Esta nueva etapa de Los Corales trae novedades en su carta, en la que prima la cocina de mercado y los platos libres de gluten. Las carnes y pescados adquieren un protagonismo especial porque son cocinados al grill en robata japonesa, una técnica de cocción de la gastronomía oriental.

Los Corales tras reforma

Otra de las novedades es la terminación de muchos de los platos de la carta en sala, una tradición que había caído en desuso y está volviendo a la hostelería sevillana con el objetivo de ofrecer una experiencia más completa al público.

La nueva carta

En la nueva carta encontramos un apartado de tapas, con propuestas como atún rojo de almadraba ligeramente picante con algas, ensaladilla de centolla y ostras con su perla de cítricos; y otro de platos para compartir, como quesos andaluces, bogavante entero con huevos fritos, patatas y trufa rallada o una original versión de gambas al ajillo.

Además de algunas recetas de ensaladas y verduras, cuenta con apartado de pescados, integrada por caldereta de pescado de roca con una base de sopa de rape al pan frito o chuleta de atún a la brasa; y con otro de carnes, donde se encuentran cochinillo, solomillo de ternera y lomo de vaca gallega, entre otras.

La nota dulce la ponen la torrija de pan brioche caramelizada con helado de vainilla, toffee de especias y oloroso, una singular tarta de limón y una crema de galletas, entre otros.

La decoración

La decoración es otro de los aspectos que ha cambiado este establecimiento, con gran predominio de la luz natural gracias a sus grandes cristaleras y presencia de tonos naturales y verdes, con continuos guiños al mundo de la vegetación.

Este establecimiento fue uno de los clásicos del centro durante las décadas de los 40 y los 50, cuando eran frecuentes tertulias taurinas en este espacio de la calle Álvarez Quintero, encuentros en los que solían participar figuras de los ruedos como Juan Belmonte y Joselito El Gallo.