Del conocido roquefort a la internacional Crème fraîche, del sabroso foie gras al más exclusivo armañac, de la Haute Cuisine (alta cocina) a la cocina más regional pasando por la Nouvelle Cuisine. La francesa es una de las gastronomías más completas del mundo. Con una gran variedad y calidad ha sido merecedora de entrar en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Todo un lujo para los paladares más exigentes.

Comer en Francia es como realizar un viaje a través de los sabores y las texturas. La gran variedad de platos, materias primas y combinaciones que se realizan entre los fogones del país galo van mucho más allá de lo que ahora se conoce como la nouvelle cuisine, una tendencia que importantes chefs franceses han exportado a todo el mundo haciendo que “cocina francesa” y “cocina innovadora” vayan siempre de la mano.
Sin embargo, la gastronomía del país vecino es mucho más que eso. Influenciada por la cocina italiana, alemana, española e incluso por la árabe, la diversidad gastronómica que encierra se aprecia en cada una de sus regiones.


Nouvelle Cuisine

Fue una tendencia que nació en la cocina francesa en la década de los 70. Se trataba de un enfoque novedoso porque apostaba por platos más sencillos, sin tanta preparación, con ingredientes frescos y de calidad, recetas más livianas.

La cocina
francesa es más que
la conocida Nouvelle
Cuisine, precursora
de la cocina
molecular

Poco a poco, el atractivo visual de los platos fue ganando peso con el objetivo de estimular a otros sentidos además del gusto, como la vista.
La nouvelle cuisine es la precursora de lo que hoy se conoce como cocina molecular o tecno emocional.


La carne de cerdo o las patatas, fruto de la influencia belga, se dejan notar en el norte.
La manzana, la crème fraîche son protagonistas de la cocina del noroeste.
En el suroeste se elaboran numerosos platos con aceite, foie gras, armañac (brandy) y setas.
La influencia italiana se deja ver en los platos del suroeste dando protagonismo a las finas hierbas y al tomate.

Y en el este, dada su cercanía con Alemania, las salchichas y la cerveza se usan prolíficamente.
Además de estas zonas, en Francia existen numerosas cocinas más locales aún como la del valle del Loira, la vasca, la catalana o la cocina del centro del país caracterizada por los platos de caza, sus vinos o sus pescados de agua dulce.

Aun así, hay una serie de productos que, inequívocamente, caracterizan la cocina de este país.
Quesos: Si hay un producto que se ha internacionalizado de la cocina francesa ése es el queso. La variedad es inmensa: desde el Roquefort, el Brie, o el Camembert, diversos Bleus (azules), etc. Normalmente, se toman justo antes del postre, aunque también protagonizan entrantes como estos canapés de camembert.
Carne: La carne de Francia es de una excelente calidad. Se suele preparar guisada o al horno, acompañada de guarniciones consistentes. Además de las consabidas carne de pollo, cerdo o vacuno, en Francia hay numerosas recetas con carne de caballo o de toro.

Los platos de caza también son muy importantes encabezados por las perdices o los faisanes. Y los embutidos de zonas como Provenza, Languedoc o Córcega también gozan del reconocimiento internacional.

Algunos platos donde encontramos las carnes francesas son: El cassoulet, especie de cocido con verduras, legumbres y carne, el roti o la gardienne.
Foie gras: Es uno de los productos más conocidos de la cocina francesa. Fabricado con el hígado de ocas, patos y otras aves, protagoniza los platos de las comidas más especiales como este solomillo de ternera relleno de foie gras.
Terrine: Muy similar al foie gras, pero elaborado con carne y verduras, es otro de sus productos más característicos.
Pan: Las conocidas Baguettes han elevado el plan francés a la categoría de exquisitez. Elaborados con harinas de calidad existe mucha variedad: pan elaborado con uvas pasas, sésamo, aceitunas, etc.
Verduras: Están muy extendidas por toda Francia. Verduras como las endivias o los calabacines son muy comunes y platos como la ratatouille muy populares. Las berenjenas también tienen un gran protagonismo en platos muy variados como éstas rellenas de jamón y queso.
Postres: Dulces, tartas, chocolates, pasteles de origen magrebí, influencias balcánicas, españolas… los postres cuentan con una carta muy variada en la cocina gala.
Bebidas: Francia es el primer país vinícola del mundo de ahí que su variedad es amplísima. Los más conocidos los de Burdeos y Borgoña, junto al Champagne. Y el coñac es la bebida alcohólica por excelencia de este país.
Pescado: A pesar de no protagonizar tantos platos como en la cocina española, en la zona de Francia más cercana al País Vasco sí son habituales platos con bacalao o marisco. Las vieras con muy populares así como platos como la bouillabaise (elaborado con pescado y marisco).


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