Sabores de antaño, platos de cuchareo, recetas de hace décadas… La Cuaresma invita a desempolvar el recetario que marca la tradición cristiana para volver a degustar platos nutritivos, llenos de sabor que, durante siglos, se han consolidado en las cocinas de todo el país.

Desde el Miércoles de Ceniza al Jueves Santo, los fogones parecen retroceder varias décadas para volver a cocinar las mismas recetas que elaboraban en estas fechas nuestras madres, y antes que ellas, nuestras abuelas, bisabuelas y tatarabuelas. Es la cocina de Cuaresma. Ésa que deja en un segundo lugar las carnes más jugosa para dar protagonismo a, en teoría, platos más ascéticos y livianos protagonizados por verduras, legumbres y pescados.

La imaginación no conoce límites. Más las de los buenos comensales. Por ello, ante la doctrina de la abstinencia a través del alimento, los amantes de la buena cocina no dudaron en reinventar platos calientes, llenos de sabores y texturas y, sobre todo, nutritivos, que suplieran la falta de carne a la que, durante el resto del año, se tiene acostumbrado al cuerpo.

He aquí que entre este recetario cobran un especial protagonismo las espinacas, los garbanzos y pescados como el bacalao o la lubina. Tan sólo la combinación de todos ellos puede dar lugar a una variedad en la mesa amplísima. Guisos, fritos, ensaladas, potajes, platos al horno… La forma de cocinarlos también es heterogénea. Elige la que más guste a tus invitados y deslúmbralos con la auténtica cocina de Cuaresma.

Las legumbres son uno de los alimentos más nutritivos de hoy. Esta característica y su versatilidad para poder degustarse de maneras muy diversas, así como su económico precio en el mercado, las han convertido en una de las alternativas favoritas por cocineros y comensales. En Cuaresma los garbanzos son los preferidos. Combinados con espinacas dan lugar a potajes como este potaje de vigilia con espinacas en el que también incluimos bacalao, dando lugar a la combinación estrella estas semanas.

También con bacalao y, por su puesto, con cuchara, podemos elaborar este guiso de garbanzos con bacalao y panecillos. Ambos platos aportan numerosos nutrientes al organismo así como una buena cantidad de energía, por lo que ambos son idóneos si hay que reponer fuerzas.

Una original elección podría ser este potaje de garbanzos con albóndigas de bacalao, perfecto si queremos que los más pequeños coman pescado de una manera más divertida y novedosa.

Si en lugar de bacalao queremos degustar un rico marisco, una buena alternativa sería este potaje de Cuaresma con langostinos.

En frío, podemos degustar también los garbanzos en entrantes como esta ensalada de garbanzos con bacalao en el que hacemos uso de la variante ahumada de este pescado.

Además de ser el alimento preferido de este simpático dibujo animado, las espinacas son un alimento rico en vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes beneficiosas para nuestro organismo. Y no sólo eso, combinan a la perfección con frutos secos como en esta receta de espinacas con pasas, piñones, queso y mermelada, o con pescados como en este plato de lubina con espinacas y piñones.

No podían faltar en este recetario la combinación con el bacalao en recetas como bacalao sobre cama de espinacas o, en una variante, bacalao sobre crema de potaje y espinacas.

En determinadas zonas del país, los fritos también cuentan con su protagonismo durante estas fechas. Los buñuelos o las pavías de bacalao hacen las delicias de numerosos paladares durante la Cuaresma.

Todos estos platos pueblan de aromas y sabores las calles y las casas durante cuarenta días. Así que a disfrutar de un recetario único, lleno de tradición, sabor y nutrición en un solo bocado.