Dulce con salado, ácido con picante, helados nunca vistos… La imaginación, las tendencias, la pericia o, simplemente, el gusto, pueden dar como resultado en la cocina platos llenos de contrastes, mezclas poco comunes, uniones atrevidas que no hacen sino más divertido cocinar y comer. Aquí veremos algunas de ellas.

La mezcla en la cocina no es ninguna novedad. Ya lo antiguos tomaban numerosos platos de carnes y pescados con frutas que aportaban ese toque dulzón a lo que, a priori, era salado. En gastronomías como la asiática esa mezcla de sabores se ha fortalecido con el paso de los siglos y hoy día constituye una seña de identidad de esta cocina.


Comiendo algas

La influencia de cocinas internacionales en la mediterránea, como la asiática, ha originado la introducción de platos diferentes que ya han logrado hacerse un hueco entre nuestros fogones.

Las influencias
de la gastornomía
asiática ha traído
a la mediterránea
varias y originales
mezclas

Hace unos años, las algas no estaban contempladas dentro de los menús de cocina, sin embargo, ahora son uno de los ingredientes esenciales de platos tan habituales como el sushi o en recetas vegetarianas como este quiche de tofu y puerros. Manjares para los paladares más atrevidos.

OMás novedoso es el desarrollo de otras recetas que convierten tradicionales postres, como los helados, en originales entrantes, u otras que aportan un toque muy picante a lo en principio es suave al paladar.

Hoy, atreverse con las mezclas es casi un éxito asegurado. Entre los platos que más adeptos tienen en lo que a mezcla de sabores se refiere, está la carne con sabores dulces como este solomillo de cerdo elaborado con miel, azúcar e, incluso, con piña.

El pescado también se presta a numerosas combinaciones y acompañamientos originales como demuestra este atún con mermelada agridulce de ciruelas.

Las frutas exóticas se utilizan también en exquisitas combinaciones de sabores. El mango, por ejemplo es una de las más usadas en combinación con pescados como el salmón, dando lugar a platos como este tartar de salmón.

La pasta y los cereales, al tener en la mayoría de los casos un sabor más neutro, pueden mezclarse con infinidad de ingredientes. Las frutas son algunos de los más habituales, como en este arroz con melocotones o esta ensalada de cuscús de naranja con bacalao.

Al margen de las frutas, otros alimentos normalmente usados como postres, como es el chocolate, pueden usarse como ingredientes fundamentales en guisos marineros como en éste con pulpitos, dando lugar a un original plato en el que se mezcla sabores tan diversos como el de las patatas, el pulpo y el cacao.

Y si de bebidas se trata las mezclas no han dejado de sorprender dando como resultado bebidas muy originales. En este salmorejo de aguacate con granizado de albahaca y cerezas y este granizado de tomate picante donde la pimienta aporta un toque diferente, son dos buena muestra de ellos.

Helados ¿de toda la vida?

El desarrollo de la gastronomía en los últimos años ha dado lugar a que se creen recetas novedosas hasta ahora inusuales. Probar hoy un helado de garbanzos o de carne no es tan raro como pudiera parecer hace años. Estos, por ejemplo, de morcilla con judías o de aceite de oliva son la prueba de que la gastronomía es algo vivo que no deja de evolucionar ni de abrir nuevos caminos.