Ligeras, nutritivas y variadas, la sopa es una de las recetas más recurrentes para todas las ocasiones. Más allá de ser agua con ingredientes, la sopa es un aliado perfecto en dietas de control de peso, la mejor opción para épocas de escasez y un plato idóneo para entonar el cuerpo en invierno.

Se cree que el origen de la sopa y el del fuego van en paralelo. Los hombres descubrieron que hirviendo en agua determinados alimentos, éstos eran más fáciles de comer, se reblandecían y el caldo resultante era bastante sabroso.


Cómo conservar el caldo

Aunque se conserva bien en la nevera, lo mejor es congelarlo y así se tiene listo para cuando se quiera consumir.
Se recomienda que se congele el caldo sólo, sin ingredientes como pastas o verduras.

El caldo de
la sopa debe
congelarse
sin ingredientes. Así,
puede aguantar
mucho tiempo

Así, lo mejor es colarlo y ponerlo a hervir hasta que se reduzca a la mitad. Después dejarlo enfriar y congelarlo.
Para descongelarlo, basta con calentarlo en el microondas o cocerlo a fuego lento añadiéndole un vaso de agua.

A partir de ahí la sopa se sumó a la dieta habitual incorporando una nueva forma de disfrutar del sabor de los alimentos y de sus propiedades nutritivas. En épocas de escasez era además una buena aliada porque permitía un mejor aprovechamiento de los ingredientes y tan sólo había que añadir un poco más de agua para contar con una o dos raciones más. Asimismo, durante el invierno, los caldos eran una importante herramienta para entonar el cuerpo y luchar contra el frío.

Además, la diversidad en la preparación de las sopas permite disfrutar de un abanico amplísimo de texturas (que pueden ir desde las sopas más ligeras hasta los caldos más cremosos) y de sabores, adaptándose asimismo a todas las edades y necesidades fisiológicas.

Beneficios de las sopas
Sea como sea el hecho es que las sopas ofrecen varios beneficios.

– El primero de ellos es que permite incorporar en un solo plato una gran cantidad de ingredientes. En realidad no hay una sola receta de sopa sino que se puede elaborar según los gustos, las necesidades nutricionales o la disponibilidad de ingredientes. Verduras, carnes, huevo, pan, pastas, legumbres… todo puede añadirse a la sopa. Es, por lo tanto, una de las formas más cómodas de tener una dieta variada y equilibrada.
-Otro de los beneficios que aporta la sopa caliente es que tiene un gran poder saciante. Tomada al inicio de las comidas ayuda a regular el apetito, por ello, es muy recomendada en las dietas de control de peso. Hay expertos que afirman que, cuando se incluye la sopa en el menú, se reduce la ingesta de calorías hasta en un 20 por ciento. Además, la sopa disminuye la densidad energética de la dieta.
-Tomar sopa es un buen aliado para adquirir hábitos saludables en la mesa como comer despacio.
-El método de elaboración de los caldos permite también aprovechar mejor los nutrientes de los alimentos (en crudo y cociendo a fuego lento).
-Su fácil preparación es otro de los puntos fuertes de los caldos y sopas. Habitualmente basta con añadir agua y los ingredientes que queramos que contenga y hervirlos. Además ya existen en el mercado numerosas opciones de sopas ya preparadas que, en unos minutos, permiten tener listo el plato.

Variedad de las sopas
Existen numerosas recetas y tipos de sopas. He aquí algunas de las más comunes:

-El caldo de pollo o de gallina (incluido los huesos)
-El caldo con carnes rojas o blancas o huesos de jamón (que le dan más sabor a los caldos).
-El caldo de pescado, en el que normalmente se usan la cabeza y las espinas para dar el sabor, y luego éstas se sacan.
– El caldo de verduras, en el que se admiten todas, desde las zanahorias, a los puerros, los nabos, la cebolla, etc. Casi todas las sopas llevan alguna verdura.
-Los caldos con legumbres, que suelen tener mucho sabor y propiedades nutritivas.
Si a esta variedad de caldos sumamos la guarnición (que puede ir desde huevo duro, a pan frito), la carta de sopas se multiplica, resultando un plato idóneo para comenzar las comidas.

Modo de elaboración
Aunque preparar una sopa sea fácil, existen algunas claves para garantizarse un éxito seguro en el resultado de la receta.

-Los ingredientes deben añadirse al agua cuando ésta esté aún fría.
-La sal debe echarse al principio para facilitar la salida de los jugos de los ingredientes.
-El recipiente debe taparse durante la cocción. Se puede usar incluso la olla exprés.
-Es recomendable quitar la espuma al caldo varias veces para eliminar las impurezas que se concentran en la superficie.
-Podemos reducir la grasa dejando enfriar un poco el caldo y retirando la capa de grasa que queda en la superficie.

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