¿Quién en una cena romántica no ha pensado alguna vez en poner ostras, espárragos o ambientar con aroma de canela? Desde hace siglos, los seres humanos han buscado sustancias que aumenten su vigor y deseo sexual. Y la cocina ha sido un buen laboratorio para probar esas sustancias.

Hay dos tipos de afrodisíacos: los artificiales como el alcohol, algunas drogas o los medicamentos, y los naturales. Aunque la ciencia no ha demostrado nada respecto a la efectividad “amorosa” de estos últimos, son los que se usan en la cocina para aderezar los platos de las ocasiones especiales.
Muchos atraen por su forma (similar a la del aparato sexual masculino o femenino), como los espárragos o las ostras, otros por su color llamativo y excitante y otros por su sabor. Lo cierto es que existen muchas especias y sustancias naturales que favorecen el deseo sexual.


Del paladar al cerebro

A pesar de que desde hace siglos el hombre ha creído en los alimentos afrodisíacos, lo cierto es que la ciencia no se ha pronunciado respecto a ellos.
Sí es cierto que reconoce el poder de algunos alimentos para mejorar la circulación, proporcionar más energía o favorecer la actividad neuronal, pero no se ha establecido ninguna relación directa entre dieta y deseo sexual.

Hay alimentos
que mejoran la
circulación, aportan
más energía y
favorecen la actividad
neuronal

En lo que todos los expertos coinciden es en que el mayor afrodisíaco es el amor y que la herramienta más útil para despertar el deseo sexual es el cerebro.

Origen de los afrodisíacos

La palabra afrodisíaco viene de “Afrodita”, la diosa griega del amor. Sin embargo, mucho antes de los griegos ya se hablaba de “sustancias milagrosas” que estimulaban los sentidos al comer en zonas como Egipto o la India. Incluso en textos antiguos y religiosos como en la Biblia se habla de ellos.

Lista de alimentos afrodisiacos
Lo cierto es que existe una larga lista de alimentos considerados afrodisíacos bien por su sabor, forma o aroma. Algunos de los más comunes son:
Anís: Desde la Grecia antigua se considera un afrodisíaco. Actualmente tiene numerosos usos culinarios.
Almendra: Su aroma ha llevado a considerarla un símbolo de fertilidad, ya que se pensaba que inducía a la pasión en la mujer.
Canela: uno de los afrodisíacos más conocidos universalmente. Utilizada como especia o en aceite sus efectos pueden despertar los instintos más arrebatadores.
Chocolate: El chocolate contiene componentes químicos con efectos neurotransmisores en el cerebro que favorece el deseo sexual.
Espárragos: Su forma ayuda a considerar al espárrago como comida afrodisíaca.
Miel: Muchas de las medicinas en tiempo de los egipcios estaban hechas a base de miel, incluyendo las curas para la esterilidad e impotencia. Los amantes en su "luna de miel" bebían antiguamente agua con miel de cebada, para endulzarla.
Ostras: Ya desde época romana se las consideraba un potente afrodisíaco. El parecido entre las otras y los genitales femeninos puede haber influido en su consideración como afrodisíaco. En realidad las ostras son muy nutritivas y ricas en proteínas.
Plátanos: Al igual que los espárragos, es su forma la que le ha elevado a alimento afrodisíaco.
Hoy se sabe que los plátanos son muy ricos en potasio, y vitamina B, necesaria para la producción hormonal sexual.
Rúcula: La rúcula ha sido documentada como alimento afrodisíaco desde el siglo I antes de Cristo. Hoy es un ingrediente popular de la cocina moderna, muy común en las ensaladas.
Vainilla: se dice que el aroma y el sabor de la vainilla incrementa la pasión.
Vino: El vino relaja y ayuda a estimular nuestros sentidos.

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