Frescas, ligeras, nutritivas y variadas, las ensaladas son una de las opciones más versátiles que ofrece la cocina actual. Con multitud de posibilidades gastronómicas, conocer sus claves y los ingredientes básicos es la mejor forma de sacarles todo el provecho que tienen.

Como simple guarnición o como plato principal, las ensaladas se han convertido en uno de los platos indispensables en casi cualquier menú gastronómico actual. Verduras, frutas, frutos secos, pastas, salsas, vinagretas, incluso huevos, carnes y pescados. Todo es válido en estos platos. El único límite es el que tu imaginación te ponga.


Carnes y pescados, también

Los huevos y las carnes y pescados también se han sumado a la larga lista de ingredientes que pueden usarse en una ensalada. Las variedades de éstos, en conservas, son las grandes aliadas a la hora de preparar una ensalada rápida y fácilmente.

La carne
y el pescado
son ya habituales
ingredientes de
ensaladas

Así, podemos echar mano, por ejemplo, de unas anchoas o de salmón ahumado como en esta ensalada con aguacate y salmón.

Disponibilidad todo el año

El mercado alimentario pone ya a disposición de todos variedades de alimentos que se encuentran en otras partes del mundo. Se ha universalizado. Y a consecuencia de ello ya es posible contar con especies de lechugas poco comunes durante todo el año no quedando sujeta a su temporada habitual.

Así, podremos elaborar nuestras ensaladas bien con las más habituales lechugas iceberg o romana hasta mezclas de brotes tiernos de espinacas, remolacha, coles, hierbas, endibias, berros y canónigos e, incluso, si te atreves, puedes encontrar dientes de león o flores comestibles como las caléndulas.

Las verduras y hortalizas como los pimientos, tomates, espárragos, pepinos, cebollas, patatas, etc. también son habituales en estos platos, dando resultados vistosos como esta ensalada de tomate y pepino.

Puedes elegir lo que quieras y, dependiendo de lo que encuentres en el mercado, adaptar su ensalada a ello. Lo mismo ocurre con los aliños: existen tantas variedades que, tengas los ingredientes que tengas, casi siempre podrás tener a mano un buen aliño.

Normalmente, el aliño más sencillo es una vinagreta: una combinación de una parte ácida (vinagre, limón, etc.) con tres de aceite. A partir de ahí todas las combinaciones son posibles. Existen multitud de aceites y más aún de vinagres. Todo depende de gustos. Además, las vinagretas pueden permanecer varios días en el frigorífico. Eso sí, antes de usarla hay que agitarla para que se mezcle bien. Puedes tener resultados tan espectaculares como esta ensalada de bonito con vinagreta de mostaza.

Además, si te decantas por un vinagre más suave puedes añadirle a la vinagreta algunas hierbas aromáticas como el estragón o el romero.

También son habituales las emulsiones: la combinación de dos ingredientes que no pueden mezclarse y que lo hacen gracias a la yema de huevo; o las salsas con una base de queso cremoso o mayonesa. Estos aliños cremosos son el acompañamiento perfecto para ensaladas hechas a base de frutas, ya que los sabores y las texturas se complementan.

Desde cereales a las frutas más exóticas

Los cereales y legumbres se han convertido en los últimos tiempos en los grandes aliados de las ensaladas ya que aportan numerosos nutrientes y además, sacian más el hambre que la verdura. El trigo, el arroz, las judías, el cuscús, los garbanzos o la quinoa se usan en una gran multitud de recetas de ensaladas como en esta con cuscús de naranja. Las legumbres enlatadas son una buena opción a la hora de improvisar una ensalada ya que no tendrás que poner las legumbres previamente en agua, con lo que ahorrarás tiempo y esfuerzo. En esta receta de ensalada de judías con remolacha las puedes usar sin problemas. El resultado será espectacular.

La pasta también es una gran aliada de estos platos como en esta de conchas con frutas. Tanto la italiana como la asiática se han alzado como las favoritas a la hora de preparar tanto un aliño fresco como un plato caliente.

Pero sin lugar a dudas, las que han cobrado más protagonismo en los últimos años en el mundo de las ensaladas son las frutas. Cada vez son más quienes apuestan por incorporar éstas a los platos salados ya que aportan un suave contraste muy agradable al paladar. Además, las combinaciones pueden ser amplísimas desde usar aguacate con una vinagreta ácida, a piña con una suave crema de queso, higos con jamón, etc.

En sí mismas, las ensaladas de frutas o macedonias también son habituales en los menús diarios. Como postre, pueden servirse acompañadas de queso, nata, chocolate o, incluso, bebidas alcohólicas.