12 tapas

Un nuevo tesoro en el Aljarafe

Por Mentapicada

Nombre 12 tapas
Dirección Párroco Antonio Pastor Portillo, 2 ()
Horario De martes a sábado de 8.30 a 16.00 y de 20.30 a 23.00. Domingos de 12.00 a 16.00.
Teléfono 955540372
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Hasta ahora sólo se sabía del tesoro del Carambolo. Pero ya tenemos otro. Después de obligarnos a acompañarle a Ikea nuestra hija tenía una sorpresa. “Vamos a tomar una tapa aquí al lado que os va a gustar”. Y allí, en Castilleja, nos encontramos con lo inesperado. Es como un sueño hecho realidad. Imagínense: un establecimiento que se han centrado en 12-tapas-12 y se han aproximado a ellas de una forma curiosa y creativa buscando a veces un resultado sorprendente pero sin olvidar el sabor original. Y, aparte, cada día tienen 4 o 5 tapas fuera de carta para que la clientela habitual no se aburra o, mejor dicho, disfrute aún más. Y a un precio que oscila entre 3 y 5 euros por tapa con lo que es una oportunidad excelente para probar a un precio razonable la cocina que hacen.

Las originales papas aliñas con melva están cocinadas y presentadas de una forma distinta y recubiertas de una pipirrana que las complementa. Un delicioso salmorejo de remolacha con gouda al pesto ¡con peta zeta! Da paso a una suprema de bacalao a la que quizás le sobra tanta cebolla confitada. Es el único plato al que le podemos poner un pero, pero no por el producto –fantástico sino por la guarnición.
Pero también hacen una ensaladilla de gambas clásica (que con esta tapa innovar tiene sus riesgos) aunque deberían no poner tanta mayonesa en lo alto y una hamburguesa de novillo que se deshace en la boca . Es imposible salir sin probar su pulpo al carbón con crema de pimentón. Sabrosísimo.

Fuera de carta hemos probado un pao bao con langostinos y alioli de cilantro que para que nos entendamos es un montaito de gambas distinto pero más que recomendable, un tartar de atún y aguacate buenísimo y un steak tartar servido en trozos grandes con pepinillos que sólo se nos antoja pequeño porque es para comerse una fuente.

Si a todo lo comentado le sumamos el servicio amabilísimo, una oferta de vino por copas cuidada, unos postres riquísimos (prueben el arroz con leche o el volcán de chocolate) y una cuenta razonable entenderán porqué de pronto ir a Ikea ya no es un tortura sino una excusa.