Nombre Verde Flojito
Dirección Avenida Libertad, 19. Mairena del Aljarafe ()
Horario De 12:00 a 18:00 y de 20:30 a 00:00
Teléfono 954181435
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Mairena del Aljarafe todavía se reencuentra con su origen de pueblo blanco en tres o cuatro calles que aún conservan sabor y hechuras de antaño. En una de ellas está «Verde flojito». Esto de ir de «críticosanónimos» por exigencias del guión, hace que no podamos preguntar ni por el origen de este nombre, ni por la decoración que más que del Aljarafe es de sierra y en cuyas paredes reposan curiosas colecciones de cucharas, recortes de noticias cubanas, lagartos multicolores, despertadores, aperos de labranza, etc.

Aparte de este comedor de invierno, preparado hasta para brasero, hay una terraza de verano que dista de tener el encanto del primero.
Verde flojito es un sitio donde ir tranquilo y a comer bien y distinto. El servicio es relajado pero encantador. La música que no estorba es tatareada –y casi bailada- por su camarera mientras te atiende. La misma camarera es de las que lejos de esconder los errores los magnifica («perdón pero se me acaba de caer su plato y están preparando otro», «lo que le he dicho que había, en verdad no lo hay es que hoy estoy despistadísima») por lo que sonríes y perdonas. Eso sí, después vende como nadie «yo eso no lo he probado nunca porque a mí no me gusta pero solo por el olor que se queda en la cocina cuando lo prepara Fernando yo se lo recomiendo».

De entrada empezamos con una ensalada de naranjas y bacalao con un toque de aceitunas negras que bien podría haber sido también el postre y en el que lo dulce gana a lo salado pero no nos importa.

Después unas originales e irresistibles patatas nuevas aliñadas con cebollitas de verdeo y brotes germinados.

Y sólo por probarlos, no nos resistimos a un mantecaito andaluz que no es ni más ni menos que unos solomillitos de cerdo con huevo de codorniz.

De segundo unos chipirones a la plancha con frutos secos con un sabor distinto, agradable que lo proporcionaba una salsa de aceite de nueces y piñones.

Y terminamos con unos gambones a la plancha abiertos con una vinagreta de pipas y jamón tan originales como el plato anterior.

No es una carta a la que tener miedo ni por el precio ni por los sabores que son para ir descubriéndolos poco a poco y entre los que también hay mucho de los de siempre: secreto, migas, presa con torta del casar, castañeta, solomillo de pato, lubina con gambas al ajillo…

Pinchamos con la tarta de chocolate y nueces… pero para qué se lo íbamos a decir a la camarera que nos la recomendó con tanta pasión…nos hubiera dado la razón y se hubiera quedado tan tranquila. Como tranquilos nos quedamos por encontrar sitios así tan cerca de Sevilla.