Nombre Agustina Restaurante
Dirección Plaza del Concejo, 5. Cazalla de la Sierra ()
Horario De 13:00h a 16:30h y de 19:30 a 24:00h. Cierra los martes
Teléfono 954883255
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

“Alejado de la oferta gastronómica típica, pero respetando la tradición culinaria de la zona”

Los “Bib Gourmand” de Michelín, esos restaurantes que para la renombrada guía francesa tienen una excelente relación calidad-precio, son una guía fiable sobre todo cuando uno sale a conocer pueblos alejados de la ciudad. Desde hace un par de años Agustina Restaurante, en Cazalla, goza de dicha distinción y hasta allí nos llevó un fin de semana en la Sierra Norte -o Sierra Morena, como bien dice don Antonio Burgos-. El espacio es reducido pero tranquilo, con tonos madera y blancos. En la parte de abajo las mesas no están vestidas con manteles para darle un aire más informal al espacio -se echa de menos aunque sea un bajoplato- y en la parte de arriba si está todo más cuidado.

El propietario, Raúl, amable y tranquilo va de mesa en mesa decidido a desvelar los secretos de la carta y de la zona, pues para todo tiene respuesta. Mientras, desde la cocina su pareja prepara unos platos que respetan el producto local pero al que da su toque personal.

La carta se puede decir que es contemporánea, porque tiene aparte de lo local también muchos de los sabores que hoy se encuentran en las cartas : pulpos a la brasa, sardinas ahumadas, atún. Pero lo mejor que tiene la carta es que los primeros platos tiene un precio y tamaño ajustado (en torno a los cuatro o cinco euros) y los segundos ya tienen su precio lógico.

Por empezar por la parte más moderna de su cocina, hemos probado un atún marinado con un toque picante, y acompañado con alga wakame y sésamo que estaba francamente bueno. Aunque la alcachofa confitada sobre una crema de queso de cabra y salsa de piquillos ha salido claramente vencedora de este primer combate entre lo moderno y lo tradicional. Y es que la sardina marinada no sabemos donde encuadrarla, pero hacía honor a su fama.

A partir de ahí hemos probado unos contundentes canelones de rabo de toro. Luego un bacalao confitado sobre una arriesgada salsa de setas, que no nos ha convencido del todo. Y, finalmente, un inusualmente delicado solomillo de venado, tan sabroso y tan bien hecho que le sobra todo lo que le acompaña.

Hay que guardar sitios para postres tan contundente como el crepe de arroz con leche o la bomba de chocolate…menos mal que el tiempo por fin acompaña.

En definitiva un restaurante de pueblo – ¡qué pueblo!-, pero alejado de la cocina de sota caballo y rey que uno suele encontrar en ellos: buen producto, buena técnica, buenas ideas y buen precio.