El Potro

A galope entre dos mundos

Por Mentapicada

Nombre El Potro
Dirección Calle Montera, 2 (  )
Horario De 12:30 a 16:30; viernes y sábados de 12:30 a 16:00 y de 21:00 a 0:00
Teléfono 955712360

¿Cuánto hacía que no aparecía un sitio nuevo en el Aljarafe? Ya apenas íbamos a los de siempre porque muchos se han quedado antiguos y, últimamente, estaban disparatados de precio. A los modernos, tampoco, porque son demasiado modernos y no reconocen la historia culinaria de estos lugares. Pero, en realidad, cuanto más te alejas de los pueblos dormitorio de Sevilla, invadidos por los adosados, más fácil es comer bien y a un precio razonable.

Los socios de esta historia de éxito se llaman José León y Javier Cuéllar. Javier se encarga de que todo esté reluciente, de encalar, de que dé gloria entrar por aquí, de que se pueda abrir cada mediodía. José, es el artista con mayúsculas, el detalle, la amabilidad. Javier, serio y a lo suyo. José, alegre, y a lo de los demás. José, que antes de restaurador fue novillero, escribe como los ángeles y tras publicar un disco de sevillanas “Galopando por los sueños”, dedicado al mundo del caballo, acaba de editar “Por derecho”, un libro que conjuga imagen, palabra y voz en torno a la doma vaquera, al campo y al toro.

Nada más entrar por el portón te da la sensación de estar en el patio de un cortijo andaluz y aunque por ahora no hay caballos la decoración de fuera parece estar impaciente porque entre uno. Un pozo, un limonero y varias botas de vino dan la bienvenida y son premonitorios de lo que dentro vamos a encontrar. Si la afición ecuestre es patente al entrar a cualquiera de sus comedores y echar un vistazo a las paredes, uno se da cuenta que el nombre del sitio, El Potro, se queda corto para lo que allí hay. Miles de fotos en blanco y negro llenos de momentos taurinos enganchan al menos aficionado que allí vaya a comer. Por un momento se te olvida que tienes una carta esperando en tu mesa y te sumerges en las miles de historias que hay colgadas por las paredes. Cabezas de toro, aperos de campo inmaculados y una solitaria guitarra que te incita a olvidarlo todo para dejarte llevar por el arte que allí surja….

Pero al igual que lo han hecho bien en la decoración, lo han bordado en la cocina. Su alma mater, es una cocinera de las de antes, de las que todos quisiéramos tener en casa, de las que conoce de memoria los secretos de la cocina del Aljarafe. Con muchos años de experiencia, Patro consigue que los platos sepan a lo que sabían hace cincuenta años. Si cambiamos “a galopar” por “a cocinar” en los ya referidos versos de José León, nos queda así de bien: A cocinar por derecho/Como se torea, se canta o se escribe/Se ama, se siente o se vive.

Al abrir la carta hay que irse directamente a “Platos de la Casa” y “Guisos caseros” que son dos formas de decir lo mismo. Nos lanzamos a unos huevos fritos con patatas y tomate que ya justifican el haber venido hasta aquí. El sofrito del tomate es inenarrable y las patatas, cortadas en rodajas, no son patatas sino papas y no hace falta decir más nada. Seguimos con medias: de bacalao con tomate , de croquetas caseras de verdad y con una delicada salsa alioli de las de rebañar; una carrillada ibérica tierna en la que destaca una salsa con personalidad, de las de siempre, sin novedades y sin empalagos. Antes de llegar a los segundos llegan unas espinacas con garbanzos como hacía tiempo que no probábamos y donde la materia prima marca la diferencia. Y no digamos si le echan un huevo frito en lo alto.

Con dos carnes acabamos la comida: un formidable entrecot de buey de los que en Sevilla hemos comido muy poquitas veces y un solomillo a la pimienta que lógicamente no podía estar a la altura del entrecot pero cuya salsa hacía justicia a la fama que le precedía.

A El Potro hay que ir por la cocina y por el lugar; por el trato y por el precio. Y no conformarse con los fines de semana, porque es entre semana cuando se puede disfrutar de un ambiente auténtico, de esos que ya no se encuentran