Nombre Restaurante Matsuri
Dirección Calle Amor de Dios, 68 (  )
Horario De 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 0:00
Teléfono 954908369
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

¡Por fin! Tanta prueba-error se merecía esta recompensa. Te adentras en la Alameda por la calle Amor de Dios y en una esquina, casi desapercibido, aparece Matsuri, un restaurante con un ambiente oriental moderno (nada de decoración de pacotilla) que te hace sentirte bien y te relaja inmediatamente.

El ritmo lo marca una camarera-maître educada en lo que siempre habíamos entendido como valores japoneses y que no siempre hemos encontrado: atenta, silenciosa y eficaz. Y que habla tan bien nuestro idioma que puede ayudarnos a la hora de elegir.
Lo siguiente que llama la atención es que nos encontramos una de esas cartas fácil de abarcar. Cinco o seis entrantes, y en seguida tempura, sushis (maki, uramaki o nigiri) y sashimis, tartar y carnes. Fácil de elegir y con sugerentes guiños a la comida tradicional japonesa (guisos de cerdo) y a la española (tempura de ortiguillas).

De entrada nos sirven un aperitivo de langostino y calabacín del que hubiésemos pedido una fuente.

Seguimos con sus dos tatakis, uno de atún rojo de barbate y otro de buey con salsa yakiniku. Del tataki de atún sólo podemos decir que sólo con su aspecto deja atrás cualquiera de esos pseudotatakis que proliferan por las pseudos gastrotabernas. Absolutamente imprescindible. El tataki de buey, es la experiencia más cercana que hemos tenido a un chuletón de buey en el norte de España: los extremos se atraen y sólo hay que ir a probarlo.

A continuación llegan las mejores gyozas -empanadillas- que hemos tomado en Sevilla. Una masa finísima que deja en evidencia a cualquier otra (por entendernos, entre estas y otras hay la misma distancia que hay entre una tortilla de camarones de El Faro y una congelada) y con un sabroso relleno de carne y verduras.

Nos vuelven a sorprender con un tartar de Salmon y mango tan delicioso como complicado de comer con palillos y sevillanas regañás. Nos atrevemos a pedir que den una vuelta a la forma de servirlo pero que no cambien ni a los ingredientes ni sus texturas.

Los distintos sushis que probamos, correctos, no nos llaman particularmente la atención después del festival de sabores y platos que les precedían. Y es que este es un sitio donde hay que ir atreviéndose a cosas distintas a las habituales porque todo está bueno.

Matsuri quiere decir «festival», se refiere a esas ocasiones donde deslumbran con sus ropas de colores y sus tambores para sorprender y deleitar a sus dioses. Con nosotros lo han logrado plenamente: sabores, colores y olores que bien valen una cuenta elevada, pero que les aseguramos que es la mitad de lo que hubiésemos pagado en Madrid o en Londres, nuestros referentes más cercanos a estas calidades.