Nombre Bar Arturo
Dirección Séptimo día, local 8 (  )
Horario De 11:30 a 17:00 y de 19:00 a 00:00
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Admito que en el tema de la cerveza me he perdido. Que si el serpentín de cobre, que si glacial, que si el vaso así o asá, que congelado no, mejor mojado; que el barril en cámara frigorífica… Yo que sé la cantidad de técnicas trucos y misterios con los que justifican los jartibles el que la rubia de Luis Montoto esté buena o no.
Al final me quedo con una apreciación personal y por tanto absolutamente subjetiva: la Cruzcampo que me gusta es aquella en la que paso de la tercera sin embucharme como un globo. Y de los pocos sitios donde he conseguido esto, es en Arturo.

Nuestro tabernero de hoy es un tipo peculiar. Detrás de su aparente malaje y mal carácter, hay mucha nobleza e ideas claras. Es denominador común de la malajá sevillana, háganme caso, desconfíen de la simpatía, donde vean a un sieso detrás de un mostrador, ahí se tapea bien.
Arturo estuvo antes en la calle Padre Coloma y desde el siglo pasado (1996) regenta una pequeña cervecería en Sevilla Este (Carmona Sur cómo llaman algunos a este barrio, con mucha guasa). Para Arturo la Cruzcampo no tiene secretos, por eso es respetado como un referente dentro y fuera de la Fábrica.
Tira mucho material y lo hace en vaso fino y ancho (maceta), hasta la mitad, justa de espuma y muy fría. A menos de 1 euro la caña, ¿la hay más barata?. De momento con la cerveza viene la cada vez menos habitual conchita de chochos (altramuces que dirían en el Rastrillo) y sin tener que echar una instancia, él la pone de oficio.
Por sus tapas seguro que no se lleva una estrella Michelín, tiene las típicas que piden más lúpulo frío: montaditos de morcilla de hígado, de Cártama, de chorizo picante, de melva con morrón, todos buenísimos. Algo de chacina,y laterío, poca cosa y una soberbia carne `mechá´ servida en tacos con un puñado de sal gorda por encima. Extraordinario queso viejo. De marisquito unas gambas blancas y patas rusas cocidas por él mismo, en su justo punto, para tomar en ruidosa tertulia dentro o más tranquilamente en los veladores de la calle.
Lo de Arturo está siempre lleno, y eso que sus parroquianos saben de su carácter, tan difícil como inquebrantable su fe verdolaga… Borde y verde, pero siempre con los precios bajos y dispuesto a invitar de su cuenta a la última. Me cuentan que las discusiones con Nieves, su encantadora esposa no tienen nada que envidiar a aquellas peleíllas en broma de Abril y Valderrama y que hacen las delicias de la nutrida clientela. En fin, vámonos que nos vamos, en éstos meses con más cuestas que Alcalá de Guadaira, si quieren Borde, Bueno, Bonito, Barato y Bético, tiren para lo de Arturo. Ya vendrán tiempos peores.