Nombre El cine de Pío XII
Dirección Avda. del Miraflores, 84 (  )
Horario De 09:00 a 17:00 y de 20:00 a 01:00
Teléfono 954353058
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Los mismos que querían cambiar el nombre de la calle Pío XII en virtud de la ley de memoria histórica se han dado la pechá de llorar de su vida en los funerales del tirano comunista Kim Il Yong o como se llamara el difunto rey coreano de la laca y el tinte. Mienta este cronista a la barriada del Papa Pacelli, porque le duele la boca de predicar la sevillanía y la calidad de los bares de barrio. Por eso, en medio de esta porfía arrabalera y de este afán por lo suburbial, hoy viene a la grapa sabatina del ABC un templo del tapeo clásico con historia.

Este bar data de 1961, por lo tanto en este que ha terminado ha hecho 50 años. En aquel tiempo, fue un cine de verano de los de albero regado y selecta nevería que duró como tal hasta 1996. Durante toda esa época lo regentó don José Galán, padre del actual “Pepito” que es como conoce la gente del barrio al actual tabernero. Pepito está siempre en la barra acompañado por sus hombres de plata, Juanlu y Jose Luis y en la cocina de una gran profesional, Ana. Llegados a este punto hay que aclarar que este local es solo bar desde 1997. Antes fue el ambigú del cinematógrafo en aquel quinto pino que era este barrio por los años sesenta, ya que -después del cine- sólo existían huertas y La Industria Corchera Beltrán, fábrica de tapones con mucho arte que todos los años salía ardiendo según las malas lenguas (que son las mejores) para cobrar el seguro. A raíz de la gran inundación del Tamarguillo todo este paisaje cambió hacia el actual barrio residencial que es hoy.

La decoración de este bar, en el que aún pueden verse las troneras por donde se proyectaban las películas, es de fotos cofrades con techos altos, veladores fuera, mesas dentro y un espléndido mostrador de mármol blanco que hace sonar el cristal de una espléndida caña de Cruzcampo tirada con la mano baja, a la altura de la tripa del camarero, marchamo de calidad. Tienen muy buen pescado comprado a diario, pero son indispensables sus gambas fritas con cabeza, y sus ortiguillas de Chipiona. De cocina, además de la urta a la roteña o la carne con tomate, tienen uno de los mejores menudos caseros (de verdad) de la ciudad. Para engolfarse a gusto con pan y tinto.

En su época, tienen níscalos revueltos o a la plancha, lo que los cursis llaman ahora hongos que es algo que suena fatal. Buena tintorería por Rioja y Duero y en temporada, un mosto de Umbrete que tampoco es moco de pavo. En llegando su estación, tienen fama sus caracoles, suaves y bendecidos de aceite.

Todo un lugar de culto para el vía crucis de los papistas del papeo clásico. Amén.