Nombre Bar-Comidas Carbajo
Dirección Hernando del Pulgar, 9 (  )
Horario De 8:00 a 00:00
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Quisieron convertir la Plaza de la Encarnación en una suerte de “Encarnaby” Street moderna y se les ha quedado en la Plazuela de la Encarni, por fea e inacabada. Suele suceder cuando se intenta forzar lo innovador sin tener firmes los conceptos de lo clásico: que muchas veces la modernidad se queda en novelería, en el pastiche ye-yé. Como una tortilla deconstruida de setas y chorizo…

Lo mismito pasa en esta ciudad con la gastronomía, que salvo en contadas excepciones y a pesar del papanatismo de cierta crítica palmera, la supuesta cocina de autor sevillana se queda en mero artificio con ínfulas de modernidad y sin transcendencia ni calado ninguno en el resto de la gastronomía nacional.

Traigo esta perorata a punta de capote, para hablarles de un clásico. Un sitio de cocina tradicional, desnuda y sin pretenciosidad. Un bar de desayunos, tapas de cocina y una casa de comidas donde reencontrarnos con lo básico.

Muchos años, en el mismo sitio. Sin más decoración que una limpieza a conciencia, sillas de madera, mostrador de inoxidable, camareros de camisa blanca impoluta y cocineras “delasdetodalavida”.

Una Cruzcampo, bien tirada con una ensaladilla sencillamente idílica. De las del catálogo de fanáticos de esta tapa tan maltratada en muchos sitios. Impresionantes sus huevos rellenos, (me parece ver a mi madre pululando en la cocina cuando los pruebo), ¿y su atún encebollado? ¡Oh!.. Sus montaditos de medio mollete con hígado a la plancha, melva o lomo, casi te dejan listo. Pidan lo que pidan, aquí todo está bueno. Es la magia de la sencillez el secreto de su éxito.

Difícil leer su carta de tapas hasta el final, siempre te quedas en el antojo. Pasa por ejemplo con su carne con tomate, tapa en desuso, el solomillo al whisky o el imprescindible y clásico donde los haya, chipi plancha. Si se animan a sentarse en sus mesas pueden apretarse un arroz a la zamorana, un cocido o un potaje de chícharos que en esta Sevilla compostelana por mor de la lluvia pertinaz, entonan al más deprimido. Y todo esto en un local limpio como un jaspe, y atendido de maravilla por gente experta en el oficio más difícil del mundo: el servicio a los demás.

La clientela suele ser la gente laboriosa del nudo comercial de Luis Montoto con Eduardo dato: bancarios, dependientes, oficinistas o clientes que reponen fuerzas en un bar que nunca falla.

Vuelvo al principio, si la modernidad no se sostiene en el clasicismo, se queda en lo ye-yé. Y ahora que lo pienso, ¿y si le cambiamos el nombre a la Plaza de la Encarnación por el de Plaza de Encarnita Polo? Es nuestra chica moderna por excelencia…