Nombre Casa Coronado
Dirección Juan del Castillo, 2 ()
Horario De 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00
Teléfono 954412970
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

De un tiempo a esta parte, se ha producido en Sevilla un cambio sociológico curioso. Antiguamente, venir del verano bronceado era sinónimo de poderío, y lo contrario, de tirantez monetaria. Ahora, el que vuelve moreno es porque se ha pasado todo el día en la playa de «hacendado» total, vamos, lo que se dice tieso como una palanca. Por el contrario, el que viene pálido es porque, o ha estado de chiringuito en restaurante o viajando por el extranjero. Esta digresión le sobrevino al cronista en Casa Coronado, adonde fue a parar al refugio de la molesta lluvia septembrina, una «mojacalvas» que le dicen.

Esta tasca lleva abierta más de 80 años. Recientemente se le ha perpetrado una reforma que, a mi juicio, la ha dañado. La mugre de una taberna es solera y es linaje y, revestirla de gres porcelanósico, un crimen contra la memoria hepática de Sevilla. Coronado es un antiguo despacho de vinos del Condado de Huelva. Mosto, mollates y mollatosos a granel, pero sobre todo cerveza Cruzcampo. Una de las mejores cañas de Sevilla, la medida adecuada para que no se caliente ni pierda su nervio. Aquí la tiran fría, bien muñequeada y con el vaso fino y humedecido.

Aún así, lo mejor de Casa Coronado—donde ni el tinto ni los clientes tienen apellidos— es su ambiente, su clientela. Si bien ya no paran la flor y nata de los agentes de cambio de carteras ajenas que se promediaban con el desaparecido Bar Cobos, ni los metedores del mercado de la Puerta de la Carne, ni los soldaditos de transeúnte y pernocta del cuartel de intendencia, aún se encuentran allí feligreses de lo más variopinto. Desde un juez hasta un convicto; algún bombero apagando su propio fuego, jóvenes de cañas o parroquianos de mirada perdida esperando que la tragaperras de la vida les junte alguna vez las 3 manzanas del premio especial…. Rafael hay dos cosas que no despacha: comida y conversación. En Casa Coronado lo que hay son altramuces y cacahuetes que se escriben así pero se pronuncian chochitos y arvellanas.

Como buen ejemplo del platónico mito de la caverna-taberna, Coronado tiene su propio cosmos, un mundo conocido de loquitos, con conversaciones que excluyen a la inteligencia de los no iniciados y donde pueden verse desde palomas revoloteando entre cáscaras y serrín del suelo hasta un concierto de los Incansables de Torreblanca con alguna reina jubilada de mil y una noches de Alameda al baile. Fellini puro.

El sifón, una vieja registradora, el televisor encendido, las cuentas en tiza, un azulejo de Gambrinus —el retrosexual y no el depilado y fino metrosexual actual— bañándose a gusto en una enorme jarra de cerveza, son la decoración de una taberna donde aún se respira el aroma agrio y pretérito de la bohemia y canalla Puerta de la Carne.