Nombre Bar Gloria Bendita de Arte
Dirección Luis Montoto, 67 ()
Horario Lunes, Martes y Miércoles de 07:30 a 00:00; Jueves y Viernes de 08:00 a 00:00; Domingos de 08:00 a 17:00
Teléfono 954582133
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Curiosamente la moda o profusión de comer ex situ, estamos hablando de los veladores, nos trae la ausencia de esa herramienta que define al buen camarero. Algo tan extraño de ver como un platillo volante: la bandeja. ¿Desde cuándo no les trae a ustedes un mesero la comanda en dicho útil? El que garabatea estas líneas detesta que le sirvan el catavino cogido con los dedos y, no digamos, la tapa con el pulgar dentro de ella. Si yo fuera Juaninasio exigiría para dar la licencia de las mesas el uso obligatorio de las bandejas, lo que conllevaría, de paso, la existencia de camareros como Dios manda y no de cogecosas con ambas manos.

En la anteriormente bulliciosa y plural Luis Montoto, actual avenida soviética monodireccional por mor de aquellos gobernantes de pensamiento único que sovietizaron la ciudad, unos valientes han abierto un local bastante interesante. Lo han bautizado con un topicazo de sevillanía souvenir como es la expresión Gloria bendita de arte, pero vienen a esta página por una carta de tapas de nivel alto. Lo mejor del bar de hoy es su cocina, obrada por Ana Romero, donde se entremezclan tapas de siempre con otras de nueva creación que ofrecen un agradable contraste. Para empezar, todos los días tienen lo que ellos llaman el cuchareo de María, que suele ser un guisote reponedor de las inclemencias físicas y psíquicas de la calle. Además de esto tienen tapas de excelente factura (más de 3 €) como el Tataky de atún de almadraba, cochinillo crujiente con crema de membrillo, milhoja de solomillo con manzana asada y queso de cabra gratinado, o sus carpaccios; todo ello excelente en fondo y forma donde hay que destacar un finísimo salmorejo de remolacha y queso feta. Se salen de los muy vistos montaditos con innovaciones como el kebab de pluma ibérica y cremoso de Raz el hannut (especie de salsa de mostaza antigua) el de secreto y manteca colorá o el choricero con cebolla caramelizada. Todo esto copeable con Bordón o Beronia por Rioja; Allende o Viña Mayor por la parte del Duero; Tío Pepe o Goya por Cádiz. Lástima que en las mesas traigan las copas servidas de antemano y en las manos…

Pero es en la parte clásica donde lo bordan, sobre todo en un solomillo al whisky que recuerda otras épocas con su salsa en estado de perfección, la carrillá, su logradísima ensaladilla de gambas con la patata al dente o la generosa tapa de huevos rotos con chistorritas. Ojo a su cola de toro y a sus espinacas que también hacen honor al nombre del bar como casi toda la comanda de tapas de su catálogo.

Ofrecen meriendas, incluso con tostadas y una carta de copazos con todos sus avíos para rematar la faena.

Y como al Menda le ha gustado el sitio, por eso lo recomienda.