Nombre Bar La Candelaria
Dirección Muñoz y Pabón, 18 (  )
Horario De 07:00 a 22:00
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Leyendo el otro día en el ABC lo del baranda de Invercara, o como se llame, que se comió el manso y al padre del manso a costa de su tarjeta de descrédito personal costeada por todos nosotros, le sobrevino al magín a este cronista la siguiente teoría sobre los licores digestivos.

Después de una comida pesada se produce en el estómago una fermentación con espumas de gas natural que aprietan las paredes del estómago. La adición de un alcohol elimina esas espumas reduciendo la presión estomacal. De ahí las propiedades de los llamados digestivos pero, ¿qué le damos a los niños cuando tienen dolores de tripa, vulgo retortijones?: Infusiones de anís porque es un relajante muscular. Pues claro y en botella: el mejor digestivo es un buen anís seco de alta graduación.

Hay un barecito en La Candelaria que tiene nada menos que 25 marcas de aguardientes andaluces en su estantería. Desde los Machaco, El Pilar, Manolete, Arruza o El Clavel hasta los potentes andevaleños como La Peña, Alonno, Rebollo, El Milano, Martes Santo o el finísimo Hormiga. Joyas destiladas artesanalmente que languidecen en el mercado pese a ser el mejor digestivo y encima dejar en el aliento el aroma fresco y campero de la matalahúga.

En el bar de Santi y Antonio, sus propietarios, se desayuna bien, no solo a base de palomitas de buen aguardiente sino con tostás de sobrasada de El Repilado o manteca colorá del mercado de la Encarnación. El bar es pequeño pero muy acogedor, con una barra en arco que recibe y recoge desde funcionarios en ayunas hasta cabildos de codo de las cofradías vecinas. Su tapeo es cortito pero muy aseado. A destacar las «almóndigas» caseras, la carne con tomate y -en vigilia- las espinacas garbanceras. También tiene la tapa sindical que necesita piquetes para empujar: la ensaladilla rusa. Buena caña de Cruzcampo, bien tirada, barata y con los chochitos paradeños por delante y una carta de vinos de Jerez de la que deberían aprender muchos pseudobares: Tío Pepe, Canasta, Solera 1847, Alfonso… Un riojita de andar por casa, Puerta Ibérica y vámonos que nos vamos por ejemplo con la tortilla de papas o los montaditos de mechá, melva o jamón.

La decoración es a base de fotos del maestro Sánchez Carrasco con otros detalles como la pluma de la policía armá de San Gil, la lotería cofrade o las entradas del Betis,no obstante uno de sus dueños pasó de correr como ultra delante de los antidisturbios a hacerlo con dorsal como campeón maratoniano.

No falta el clásico cartel anunciador de la cuenta atrás cuaresmal o detalles como un taxímetro antiguo o el calendario candelario. Elementos tan propios del bar como sus devotos parroquianos Rafael el Colorao o Rafalito el torrija.

Seguro que han pasado de largo mil veces por la puerta. Entren y vean.