Bar Mijita

Un tirador de élite en el Tiro de Línea

Por Euleon

Nombre Bar Mijita
Dirección Puebla de las Mujeres, S/N (Mercado del Tiro de Línea) (  )
Horario De 6.15 a 19.00
Teléfono 610688830
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Hace años, en la madrugada febrilmente activa de Mercasevilla, escuchó el cronista de boca de un viejo entrador apodado “el legionario” –babuchas de paño y cigarro de grifa en la boca- ante la noticia de un famoso deportista que había puesto fin a sus días agobiado por las deudas y los problemas personales, la siguiente sentencia seca y rotunda: “si tó el que debe dinero o tiene cuernos se tira por el balcón, no se va a poder andar por la calle”.

Valga este exordio sobre la guasa del mercado, donde al kiwi gordo se le conoce como cojón de mono, para hablar de un bar de plaza, la del Tiro de Línea. Entre puestos de fruta, carne o pescado existe un universo único de olores, colores y sabores donde no hay cajeros, envases ni más códigos de barra que la tertulia cómplice en cualquiera de sus bares. El Mijita, como su propio nombre indica, es lo menos que se despacha en bar: una cuartelada a la entrada del mercado, donde hace 25 años que Antonio se gana las habichuelas desde que sus padres se lo traspasaron. Allí con Gabriela, su mujer, componen desde la madrugada hasta lo que la tarde de de sí, un curioso ejemplo de minimalismo tabernario sevillano. En sus 3 paredes, fotos de Santa Genoveva, la barra y un sanpancracio, que hace el mismo efecto que el consejero de empleo pero sale más barato. Aguardientes y cafés en la madrugada para hombres de lápiz orejero, carretillas y cajas. Metedores de ir y venir bullicioso para descargar y montar la vida diaria de un puesto de plaza.

Comprar en el mercado es de esas cosas deliciosas y prácticas que quedan en la vida. La fruta de Manolo y Pepe, la recova del Macarena, el suntuoso mostrador marinero de Adolfo o la espléndida carnicería de Juan Pérez, por ejemplo, ofrecen la calidad y el trato humano que no tiene el plástico de la gran superficie.

Volviendo al género del Mijita, Antonio apenas tiene 4 o 5 tapas pero amigo, qué tapas. De momento una concha de menudo con garbanzos “perdigón” (pequeñitos), sus montaditos o los huevos rellenos. Nadie impide compartir un papelón de chicharrones de la charcutería de enfrente (Samaniego) en su mostrador, ejemplo de detalles de buen tabernero, como la manzanilla Gabriela que se la trae dos veces en semana un nota de Sanlúcar porque sabe que, pasando Lebrija varios días, ya no es manzanilla sino vino. Su arroz sabatino es muy importante así como su tortilla de papas que no tiene nada que envidiar a las que vende la Carmeli unos metros más allá en su glorioso puesto de cocinados llevaderos. Pero dos cosas destacan del Mijita sobre todas las demás: los boquerones en vinagre, limpios y gordos y su cerveza, una Cruzcampo en caña tirada a manos bajas que hace del Mijita un bar enorme. Anda que no.