Nombre Patronas
Dirección Santas Patronas, 11 (  )
Horario De 8.30 a 16.00 y de 20.00 a 23.30
Teléfono 954564990
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Qué tiempos aquellos de la pompa inmobiliaria. Qué tiempos y qué tipos los que pululaban alrededor del ladrillo. El ejecutivo enterado y sabihondo, trajeado, tragando más que la aduana de Mértola, que se apoderaba de la barra arrollando a voz en grito y hablándoles de tú a los camareros para impresionar a sus acompañantes, a los que iba a metérsela daleada y en espiral… Tipos que arrasaban con las visas de empresa pontificando de lo auténtico y lo nuevo, presumiendo de conocer a todo el mundo y buscando un lugar en una sociedad sevillana que les bailó el agua mientras sus tarjetas tuvieron saldo para darles la espalda luego. De más de uno sólo queda su recuerdo en forma de lápida apuntada en el debe de algunos mostradores.

Jesús Guillén vino de ese mundo. Mozo duro -como decimos en el campo a los solteros- no se resignó al paro y con lo que había juntado montó un bar donde recrear la cocina de las mujeres de su casa que tanto añoró en los tiempos inmobiliarios. Patronas es un cocherón elegante, con artesonado viejo y columnas de fundición de hierro, decorado con curiosas fotos del mundo del cuplé y el toreo. Es de esos sitios que sin saber uno porqué suele pasar de largo, quizás por su fría puerta acristalada como de papelería o así…craso error: en Patronas nos encontramos ante una oferta de tapas de arqueología culinaria sevillana: huevos rellenos, marrajo empanado, taquitos de pechuga en salsa o su tapa estrella, el filetito ruso. Espléndido todo y presentado como quien recibe en casa buena: cuidadosamente limpio, con plato y bajoplato.

Donde los cursis dicen maridar, los sevillanos decimos pedir; y su sopa de galeras no marida, pide una manzanilla en rama Barón en su punto cabal de frío. De recetas clásicas –que es de lo que se trata- tiene el cocido con tagarninas, la merluza en salsa verde o el lenguado empanado. Y un menudo de ternera que pide Viña Mayor crianza.

Su clientela es gente tranquila, labradores de hablar acompasado, monteros de siempre, gente de notaría, oficinistas…Ni una voz más alta que otra. A tono con el sitio y el fino carácter de Jesús.

Buenísimo el pescado, que para eso su hermano es mayorista en la Encarnación, pero no se pierdan la ensaladilla de gambas ni la melva con pisto de pimientos asados.

La comanda cambia con frecuencia y ello aconseja frecuentar el Patronas a menudo con cualquier excusa, como la de sus crujientes alitas de pollo o los filetes empanados. Y cuando sea el momento: caracoles, buenísimos y en otro escenario diferente a su vecino bar…

Lo dicho: he aquí una casa de comidas de antes. Lo que el husillo de la crisis se llevó, algo bueno nos dejó y fue a Jesús Guillén libre de pisos, solares y vendesuelos. Todo nuestro.