Nombre Casablanca
Dirección Adolfo Rodríguez Jurado, 12 ()
Horario De 07:00 a 17:00 y de 20:00 a 00:30
Teléfono 954224114
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Me harían falta los precisos y profundos versos de Alberto García Reyes para describir, si acaso en sensaciones, cómo es comer en esta catedral de la gastronomía sevillana bajo la atenta mirada de Curro Romero. Sí, de Curro, del grandísimo matador de Camas, porque sus ojos, su torería y sus eternas medias verónicas te observan desde las fotografías que decoran las paredes de la Bodeguita Casablanca. Esto es, tradición, sabor a clásico, la verdad hecha plato, gusto y mayordomía.

Nombrar Bodeguita Casablanca en Sevilla supone acercarse por derecho a la historia de la hostelería de la ciudad. El abuelo de los actuales gestores del establecimiento regentaba allá por los años 40 del pasado siglo una bodega en la Alameda de Hércules. El gusanillo del negocio lo heredó su hijo Manuel, y no tardó en pasar a la siguiente generación, Tomás y Antonio, primos hermanos y hoy propietarios del negocio, que no tardaron en abrir sus propios establecimientos. Tras una primera ubicación en la calle Zaragoza, Bodeguita Casablanca se trasladó en 2005 a su actual emplazamiento, en la avenida de la Constitución, frente a la Casa de la Moneda, y a pocos metros de la catedral.

Como vemos, tradición y clasicismo. Sevilla en estado puro, en sus fotos del Señor de la Salud de los Gitanos, del Cachorro, de la O… En su decoración taurina, íntima, donde el sevillano y el visitante se sienten cómodos, arropados, como en casa. Porque de ello bien que se encargan Tomás y Antonio, y una fiel legión de camareros profesionales que cuidan con mimo cada detalle, cada gesto, cada necesidad de sus clientes.

Perdón, ¿aún no hablé de la comida? No puedo decir que no es siquiera necesario, porque entonces esto no sería una crítica gastronómica, pero es que en Bodeguita Casablanca la calidad es santo y seña, y la esencia de la cocina de aquí, de Sevilla, de sus esquinas y sus hogares se hace patente en cualquier plato.

En este local se puede tapear siempre en la barra (en los veladores de la terraza exterior, de lunes a jueves) o bien comer a base de raciones en el salón interior. Ensaladilla, salmorejo, tortilla al whisky, albóndigas de choco, croquetas, cortadillo de hojaldre con cola de toro… ¡No puedo seguir, se me hace la boca agua!

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Patatas aliñadas

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Coquinas al ajillo

En la mesa, un aperitivo con sus inconfundibles patatas aliñadas, que a servidor no terminan de convencerle; Cruzcampo bien fría, y un plato de coquinas al ajillo, espectaculares, con su toque de limón y la necesidad de un bollo bien grande al lado para hacer barquitos en la salsa.

A continuación, unas setas confitadas con jamón y langostinos. Ricas, en el punto justo de cocción, quizás un poquito pasadas de aceite, pero sabrosas y aptas para dietas, ¿por qué no? También se puede salir a cenar en Sevilla cuando se quieren perder unos kilos tras el verano.

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Setas confitadas con jamón y langostinos

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Calamar a la plancha

Y para rematar, un calamar a la plancha, el cual tuvimos que elegir en lugar de una ventresca de atún de almadraba, no disponible ese día, y que nos sorprendió por su presentación, su ternura y su potente sabor.

Esto fue lo que comimos en este encuentro informal en Casablanca, pero para próximas visitas no voy a olvidarme de alguno de sus contundentes guisos diarios. Cuchareo de foto (arroces, menudo, habas con chocos, lentejas, garbanzos con coles) y de sabores que se están perdiendo entre tanto capirote, tartares y tatakis. Así como sus revueltos, su pescado frito o los riñones de cordero a la plancha, que son tan difíciles de encontrar en las barras sevillanas como exquisitos y particulares.

Picos de Obando, pan de la sevillana Panadería Cordero, platos y cubiertos limpios -¡bravo por las cosas bien hechas!- al cambio de cada ración, unos chupitos de licor con unos canutillos de almendra como cortesía final.

Detalles del saber hacer de una saga de mesoneros que espero perdure en Sevilla como la esencia de romero de ese Curro cuyas instantáneas cuelgan en las paredes de la Bodeguita Casablanca.