Nombre Casa Ángel
Dirección Afán de Rivera, 119 ()
Horario De 11:00 a 17:00 y de 19:00 a 00:00
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

No sé si es que tengo el malaje subido pero he visto la feria cada vez más desmesurada. Al río inevitable de “Tío Pipí”, más conocido como “rebujito”, hay que unirle la moda del “mojito”. Hasta caracoles han puesto en esta feria desmedida de sonrisas y lágrimas (de pollo). ¿Y dónde me dejan a esos feriantes con chaqueta blanca que dan ganas de pedirles un cartuchito de bocas o camarones? Lo mejor sigue siendo el paseo de mujeres, eso sí que es bonito y clásico. Las señoras vestidas de gitana como olas puestas en pie nos redimen. Un óle por ellas. Porque de la fiesta nacional, mejor no hablar…
A los caracoles últimamente les pasa igual que a los bovinos, que no tienen trapío. Sostiene el doctor Celso Pareja-Obregón que sin toros no hay toreo. Pues con los moluscos camperos pasa lo mismo, que sin ejemplares encastados no hay chupeteo, por mucho y bien que los aliñen. Y es que este año vienen sin romana ni bravura: con poco cabeza y mucho culo.
Dicen los buenos veedores que los ejemplares que pastan por las marismas de Bajo Guadalquivir se están quedando en Cádiz y que los mejores lotes se lidian este año en las barras del Puerto de Santa María. Lo que nos faltaba.
Uno de los templos del gasterópodo está en el Cerro del águila (Eagle´s Hill si lo buscan en la Michelin Guide). Allí puso su tasquita hace 55 años un zamorano que vino a servir en Tablada y se quedó sirviendo a los cerreños junto con su costilla, Doña Belarmina. Estamos hablando de Ángel Ramos. Desde sus comienzos le da fuerte y flojo al buen pernil de Cortegana, cortándolo siempre en vertical, sin jamonero.
Casa Ángel es una tasca de barrio de esas en las que los vasos aún se lavan a mano, distinción justa y necesaria. Taberna de avellanas, chochitos y buena caña Cruzcampo, donde todos los parroquianos se conocen y muchos son de la misma quinta que el dueño, que ya pasa de los 80 tacos y sigue haciendo el camino de la cocina al mostrador.
De mallas caracoleras -esas otras redes sociales donde vienen los babosos apretados- gasta Ángel a diario lo menos 10, sin exagerar. Suaves de condimento, justos de pique, calientes y servidos rumbosamente en tacita, nunca en plato; para disfrutar a gusto de su caldito.
Además de los bichos espirales también tienen unos meritorios chicharrones y unos montaditos que te dejan listo. Y ya está que no es poco.