Nombre Casa Moreno
Dirección Gamazo, 7 (  )
Horario De 08:00 a 15:30 y de 18:30 a 22:30. Cierra sábados tardes y domingos.
Teléfono 954228315
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

La Sevilla de las dualidades, del Betis y del Sevilla, de la Esperanza y la Macarena, de Curro y los demás… tiene en la calle Gamazo una elección esencial más que hacer: la de tapear para dejarse ver y saludar y ser saludados, que se reúne en torno a la barra de la Flor del Toranzo y otra que sale a tapear con amigos, no con conocidos, y es más real, más discreta, que sale a conversar con voz queda, que frecuenta Casa Moreno.

Ya la fachada de esta tienda-bar pasa desapercibida porque está hecha para que no entre nadie que no deba entrar: aquí no llegan despistados, turistas ni buscones. Sólo parroquianos más o menos habituales que saludan y son saludados al cruzar por la tienda y son recibidos a puerta gayola en el bar por Emilio con una sonrisa y una prestancia nada habituales en nuestras barras.
Y ya estás ahí y ya empieza el problema: vas a tomar una tapa y, si no eres de los habituales, te llegan multitud de impactos visuales: listados enormes en la pared, medias cuartillas con tapas repetidas del listado y tapas que no lo están, multitud de latas a diestro y siniestro que te sugieren otras elecciones y, desde hace poco existe también un listado de mano -que no dan a “los de siempre” porque todos saben que está incompleto- y no recoge ni la décima parte de lo que se puede tomar… Ah, y como se te ocurra preguntar te recomiendan otras tantas tapas que no están escritas en sitio alguno. ¿Solución? Mira al grupo de al lado y si lo que están tomando medio te entra por los ojos, dile a Emilio que te lo ponga y ya, con el estómago lleno, decide por ti mismo la segunda.
¿Y qué provoca esta multitud de opciones?
Pues lo que tenía que ocurrir, que aparecen las mezclas, el “Tapeo Fusión”. Es fácil, imagina que te apetecen dos ó tres cosas mucho: por ejemplo, no sabes si tomarte un montadito de cabrales o uno de palometa: pues pides una tapa de palometa con cabrales, y a partir de esa delicia, te vas animando y mezclas sabores sin cortarte: lomo al jerez con paté, lomo en manteca con picante, picante con cabrales, anchoas con queso fresco o con camemberg, sobrasada con queso, queso de cabra con higos, panceta con lo que sea, etc.
Este tapeo del que hemos citado una mínima parte y que ya vemos que no es de cuchareo, se completa con un segundo culto, el del botellín de quinto y la media (en realidad un tercio) de Cruzcampo, que se sirve fría como en ningún sitio y gana y doblega al grifo de cerveza guiri hábilmente oculto por una montaña de botes, latas de conservas y botellas de aceite. Y, como no podía ser menos, con un vino de primera.