Nombre Catalina Casa de Comidas
Dirección Plaza Padre Jerónimo de Córdoba, 12 (  )
Horario De 12:00 a 0:00. Domingos de 12:00 a 17:00
Teléfono 954563687
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

¿Cuántas cosas distintas se puede decir de un restaurante? No demasiadas, pero nunca habíamos enfocado uno de nuestros comentarios con este ángulo: la profesionalidad. Profesionalidad en la forma de atender, en el detalle, en la amabilidad. Un rara avis en la jungla gastronómica sevillana que ilusiona porque no se trata de un local con muchos años de vida y porque no es ficticio, no es impostado.
Está Catalina en un local claro, limpio, amigable, luminoso y con múltiples ambientes: una terraza agradable, una barra, unas mesas altas, un salón y, además, un larguísimo expositor con buena parte de los platos de la carta que hay posibilidad de llevar a casa.

Mientras llegan la combinación de tapas, medias y raciones que hemos pedido, comienzan a cuidarnos con un aperitivo gentileza de la casa, una butifarra sobre un pan «de cristal», ligerísimo y sabroso. Continuamos con un maki de patata (no de arroz) con mayonesa de wasabi. Original y rico. Después unas chistorritas artesanas de Estella que nunca imaginarías cómo están hasta que repites, y pides otras, para terminar de creértelo.

Una tosta con sardina marinada, aguacate y romescu, muy buena y en el que quizás sea innecesario este último ingrediente porque mata el sabor de lo anterior. Y curiosamente seguimos con un salteado de alcachofas con habitas baby chipirones y jamón, delicioso, pero como en el caso anterior, sobra el último ingrediente, porque le da un sabor demasiado fuerte. Unos intachables huevos estrellados con patatas, boletus y butifarra son la antesala del único plato en el que pinchamos, un rodaballo a la donostiarra poca cosa y no muy bien presentado.

Acabamos con una sonrisa gracias al postre, un chocolate blanco con galletas del gran Manu Jara y a unos «mini gin tonics», gentileza de la casa, que te recuerdan que lo mejor viene siempre en frascos pequeños.

Nos vamos con la sensación de que les va bien porque tienen las cosas clarísimas: no intentan hacer cocina fusión, sino que ponen juntos pero no revueltos platos y productos de la mejor cocina catalana, vasca, andaluza…Y el único adorno que se permiten es el de la amabilidad. En definitiva, y como comenzábamos, se nota que andamos entre profesionales.