Nombre Cervecería Pino
Dirección Avda. Pino Montano, 64 (  )
Horario De 7:00 a 02:00
Teléfono 954430831
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

No me canso de recomendar al lector el ejercicio centrífugo de reconocimiento de la identidad sevillana que consiste en pasear las barriadas. Hoy les convido en uno de los barrios desarrollados en los 60 a base de protección oficial; Barrio de los Carteros, Retiro Obrero, Miraflores o Barrio Polo, por cierto, de dónde toma su nombre la tonadillera ye-yé sevillana Encarnita Polo, que todos los días se aprende algo… Diferentes denominaciones para una Sevilla de gente trabajadora, humilde y sufridora. Gente decente.

El Bar Pino está situado en la Avenida Pino Montano, la prolongación natural de la Avenida de Miraflores y actualmente lo regentan Manolo y Juan, descendientes de su fundador, allá por 1976, Don Antonio Ruiz. Anda que no han llovido mangantes desde entonces…

El Pino compite o, mejor dicho, se complementa con la cercana Parroquia de San Felipe Neri en la administración de sacramentos para el cuerpo a los fieles que llegan con sus cuitas balompédicas o existenciales. La guasa de los lunes de derrotas futboleras entre verdolagas y palanganas o el silencio de la mirada fija en el vaso con la gastada cartilla del paro en el bolsillo, conviven entre semana en un bar que madruga desde muy temprano y donde sus verderones párrocos, Manolo y Juan, alternan una semana de mañana y otra de tarde tras el amplio y cómodo mostrador.

Magnífica su Cruzcampo, en vaso fino de caña, de las que piden llenar varias veces. Y en la cocina un cocinero de los de antes: El Tino, un tipo al que habría que declarar también de protección oficial, para el que el guiso o el frito no tiene secretos a estas alturas de la vida. Hasta aquí acude mucha gente de toda Sevilla en busca de sus alitas de pollo (parecen de cigüeña de grandes que son) adobadas y fritas. Otra de sus joyas de tapas de barrio bien despachás son sus huevos a la flamenca, de estilo casero con el huevo cuajado sobre el pisto caliente. Soberbias sus espinacas, justas de pique, su meloso menudo, la carrillá, la cola de toro o su potente montadito de gambas alioli. A su debido tiempo, tienen fama los caracoles. Los viernes noche, sábados y domingos por la mañana, sirven carnes a la parrilla en su coqueto saloncito adosado.

Decía antes que entre la feligresía del Pino abunda la saludable guasa sevillana, fina como la manzanilla La Gabriela que escancian los Ruiz. El otro día contemplé esta escena: al fondo de la barra un feligrés consume una tapa de carne con tomate, que bordan en este sitio, leyendo solitario la prensa deportiva. El tipo, silencioso y taciturno, termina y abona su consumición con el importe exacto y se despide con una frase que yo no me resisto a aprovechar para echar la persiana por hoy:

-Juan, ¿te he dicho que te quiero?