Nombre El Colmao de Gascón Rubio
Dirección Antonio Buero Vallejo, 13 (  )
Horario 07:00 a 00:00. Domingos y lunes de 07:00 a 12:00.
Teléfono 687545434
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

El primer día que entras en este bar te sorprende el azulejo que lo preside entre fotos y más fotos de la Esperanza Macarena.
Reza así la dedicatoria: «Esta casa fue inaugurada el 28 de marzo de 2001. Gracias a mis padres Rafalito y Maruja». Y el que esto escribe quiere sumarse al agradecimiento.
Gracias Rafalito y Maruja por dejarles el dinero, por apoyarles o por guiarles. Imagino que sólo así se consiguió que abriera este negocio dedicado a dos cocinas en teoría tan opuestas: el gusto por la delicatessen y el amor al fogón.

Del primer grupo, el Colmao de Gascón Rubio –vaya nombre bonito que tienen- nos ofrece una Ventresca en Salmorejo que vienen a ser un matrimonio tan perfecto como aquel de las Anchoas con Leche Condensada de La Flor del Toranzo. Sirven también unos Boquerones en Vinagre tamaño XXL que me atrevo a decir que pocos hay así por esas miles de barras de los bares sevillanos. Y el Cojonudo con jamón que son unos estupendos espárragos que van envueltos en un muy bien cortado jamón serrano.
Y, de intermedio, de camino al cuchareo, dos montaditos muy reseñables: uno de Pringá, admirable, que te reencuentra con esta tapa en cuyo nombre se han cometido tantos crímenes. Y, otro, el Exquisito de paté y mechada al que su propio inventor puso el adjetivo y que este humilde escribano no encuentra un solo motivo para matizarlo.
Seguimos…
Gracias Rafalito y Maruja por enseñarle a vuestro hijo el amor a los guisos, a la comida tradicional que se resume en unas Albóndigas de Choco mejores que las míticas de Gonzalo Córdoba en su Faro de Cádiz; un Venao en salsa prodigioso y ¡ay mi debilidad! unas Migas con huevo frito que es manjar de reyes. Pero no acaba ahí, no se puede salir del Colmao sin probar, aunque solo sea en una tapita, sus fabes, guiso apropiadísimo para estas fechas y para esta ciudad que va perdiendo sus pucheros en las casas y ya, también, en sus bares.
Y podría seguir escribiendo de lo que se puede encontrar el «tapeante» por este bar, pero prefiero que lo descubra en amable conversación con los camareros, que hasta eso lo han hecho bien: siempre una sonrisa tras la barra.
Por todo, gracias Rafalito, gracias Maruja.