Nombre El Colmao de Gascón Rubio
Dirección Antonio Buero Vallejo, 13 (  )
Horario Lunes de 7:00 a 12:00; martes, miércoles y jueves de 7:00 a 16:00 y de 20:00 a 0:00; viernes y sábados de 07:00 a 0:00h; domingos de 12:00 a 16:00
Teléfono 687545434
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

«En el Colmao de Gascón Rubio lo único malo es el aparcamiento, lo demás pasa el corte con nota muy alta»

Dicen que las desgracias nunca vienen solas ¡qué gran verdad es esa! Cuando los aficionados al noble deporte de la barra fija aun no habíamos acabado de reponernos de la mala nueva del cierre del Uno de San Román, nos llega como un heraldo cruel e inexorable la noticia de que está a la venta Casa Eme, capilla del tapeo, por la próxima jubilación de su párroco titular, Emeterio Serrano. Leyes de vida de la que no se libran, para desgracia nuestra, nuestros mejores taberneros. Todas las generaciones de sevillanos tienen escrito en su memoria gástrica y hepática los nombres de las tabernas con las que convivieron y en la nuestra estarán para siempre los del Paula y el Eme, señores del mostrador que se han ganado, tan a pulso como han tirado tantos miles de litros de cerveza, la merecida medalla al trabajo bien hecho que es el retiro en el recuerdo de sus parroquianos.

La misma ley de vida nos regenera con la sangre nueva que recoge el mandil y la tiza de sus antecesores como es el caso que nos ocupa hoy. Maruja y Rafalito en este caso, apoyaron con algo más que palabras a su primogénito David para el levantamiento de esta casa de hermandad entre el tapeo de siempre y el novedoso. En el Colmao de Gascón Rubio lo único malo es el aparcamiento, lo demás pasa el corte con nota muy alta. Desde su absolutamente imprescindible tortilla de patatas hasta la prueba del nueve de toda barra que se precie que es la ensaladilla de gambas. De por medio tienen la ventresca con salmorejo o el montadito de pringá, pero sobre todo un lote de guisos madreros, los de Maruja, que elevan de categoría al sitio: las antológicas albóndigas de choco y gambas, la sopa de tomate o los cocidos, amén del arroz “acabaítodesalí”.

Como cada uno es cada uno y tiene sus “caunás”, el cronista no puede por menos que reseñar aquí sus migas con huevo frito. Un plato para compartir en días de lluvias por dentro o por fuera, en los que hay que invocar a la Esperanza con algo más que con la oración.

No se dejen atrás las papas arrugás con picón ni los lomos de bacalao, tanto confitado como con ajitos o el mismo pez en revuelto con jamón. Perfectos para la caña de Cruzcampo o al revés, que tanto da que da lo mismo cuando ambos están bien rematados. Todo lo anterior administrado por un equipo, joven pero serio y profesional, tres circunstancias éstas que no siempre concurren en otros lares.

Lo dicho al principio: unos que se van dejando el pabellón en todo lo alto y otros que llegan, aunque lleven ya 18 años en el lío del Montepío. Y es que quien no se consuela en la Macarena es porque no quiere.