La Dalia

Luces y sombras

Por Mentapicada

Nombre La Dalia
Dirección Trajano, 44 (  )
Horario De 13.30 a 16.00 y de 21.00 a 23.30. Cerrados domingos noche y lunes
Teléfono 955321863
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

En ocasiones vamos a sitios en los que, sin saber muy bien por qué, no nos sentimos del todo a gusto. Algo así nos ha pasado al llegar a La Dalia un pequeño restaurante moderno de la Alameda, esa zona que tantas alegrías nos ha dado, porque la sensación de “minimalismo conceptual” que tenemos al entrar se convierte a los pocos minutos en una brisa fría y poco acogedora que envuelve todo, es como sí una velo gris se posara en sus platos, en su luz, en sus camareros….gris, ese color “a medias” entre el negro y el blanco define a la perfección el estado en que quedamos.
Y las luces y sombras llegan también a la cocina. Hay platos por los que merece la pena ir hasta allí y otros que no podemos recomendar en esta irregular carta. Entre los primeros, unos sorprendentes canelones de carrillera con una salsa de boletus contundente y sabrosa,  unos saquitos de confit de pato con el sabor y textura del pato muy conseguidos y con un toque de queso acertado pero donde nos despista la salsa de pera y para rematar la parte sobresaliente, un cochinillo confitado con cous cous de verduras que nos sorprendió bastante.
Entre las cosas que nos decepcionaron fueron las patatas bravas que no eran ni bravas ni muy patatas, una mini hamburguesa de buey con la carne tan dura que hasta dudabas de que estuviese picada la carne, un pincho de bacalao y langostino en tempura negra y con mayonesa de lima que tenía demasiado mezclados todos los sabores y  para terminar un tataki de atún con guacamole y salsa de soja que se nos queda a mitad de la recomendación o no.
La sorpresa viene a los postres. Ellos lo arreglan todo y ponen el tono dulce y acogedor que echábamos de menos, una maravillosa tarta de queso con galletas oreo y  también un excelente brownie de esos que te engañas una y otra vez diciéndote que es la última cucharada. Por ponerles un pero, se han unido a la moda preocupante de presentar los postres sumergidos en una salsa de natillas que nadie ha pedido.
En el lado positivo también hay que señalar que la generosidad de sus tapas y raciones hace que la cuenta final sea siempre amable. Nos vamos, en definitiva, con sensaciones encontradas pero con ganas de volver en el nuevo año porque están experimentando con ingredientes y cocinas de otros lugares y a poco que hagan un ejercicio de reflexión sobre su carta actual, innoven certeramente y, sobre todo, se inunden de la alegría, la ilusión y el color de estas fechas navideñas, se convertirá en un sitio a seguir de cerca.