Nombre Cervecería Martín Blanco
Dirección Avenida de San Francisco Javier, 15 (  )
Horario De 6:30 a 1:00. Sábados y domingos de 12:00 a 1:00
Teléfono 954646512
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Uno de los tópicos típicos de la gastronomía popular es aquel que dice que donde hay muchos camiones aparcados se come bien. No hagan caso no sea que se metan en un puticlú. Yo tengo otra máxima y es que, donde come la gente del campo, ahí sí que se come bien. Hombre, por favor.

Hace 8 años que Pepe Blanco y su “cóñuge” Carmen, (perfecto maridaje segoviano-extremeño) montaron esta cervecería con más valor que experiencia. Si algo tenían claro era transmitir a su negocio la pasión que sienten ellos por las cosas sencillas del campo. Pepe dice al respecto que su cervecería no es un gastrobar sino un “pueblobar”, para ello ha apostado por productos con olor y sabor a campo. Como las setas. Blanco es aficionado desde la niñez a la siega de estos manjares que unen al hombre con la tierra húmeda y umbría. Nuestro tabernero es perito agrícola y eso marca y explica muchas cosas. De momento justifica que al mediodía, al reclamo de uno de los mejores arroces que se entregan hoy en Sevilla, allí se reúna gente con la piel cuarteada por el solano y los disgustos del agro. Los de Asaja, los de Tepro, los de Crop…todos a valorar el grano marismeño en paella con setas e ibéricos. Y de paso Javier Aguado, que se deja caer por allí a ver si entre convidá y convidá coloca algún camión de triple 15…

La Cruzcampo la tienen en perfecto orden de revista: en vaso mediado de sidra y aprovechando el barrilero refrigerado para guardar la cosecha que llega de Los Marines, Cortegana, Fuenteheridos o Aracena. Tanas, gurumelos, gallipiernas, josefitas… para servir a la plancha, rebozadas; en sopa calentita con picatostes y ralladuras de queso viejo por encima o en croqueta como los boletus. Una delicia de estos días de agua.

No puede faltar la vena segoviana con unos judiones de La Granja gordos y tiernos como los lagrimones que producen o el característico cochinillo asado. No se pierdan sus migas con huevo de codorniz, la prueba extremeña de salchichón o su chorizo a la Berzocana. Luego tienen cosas de torpe, como unas olvidables tortillitas de camarones precocinadas que uno no sabe qué pintan en un sitio donde aún te fríen una fuente de papas naturales cortadas a cuchillo así de finitas….como guarnición del miniserranito por ejemplo.

El éxito de público les aturulla a veces y entonces se nota la bisoñez del servicio, pero si consiguen mesa o barra defiéndase con uñas y dientes. Les aseguro que pueden disfrutar de una velada campera inolvidable.

Que no se me olvide aconsejarles, en el estilo de la casa, dos postres artesanos: la poleá y la tarta de almendra. Sabores casi olvidados en nuestra memoria gástrica.

En fin, que todas estas cosas, o se han vivido de chico o se aprendían en el Cortijo de Cuarto.

Vayan ustedes con Dios.