Nombre El Rinconcillo
Dirección Gerona, 40 (  )
Horario De 13:00 a 01:30. No cierra ningún día
Teléfono 954223183
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Nos habían hablado muchas veces de lo bien que estaba el restaurante de arriba de El Rinconcillo, la más antigua y, quizás, mejor taberna de Sevilla. Pero por cabezonería no queríamos ir, nos preocupaba que la mera comparación con la mítica barra de caoba de abajo nos desilusionara. Un homenaje a un antiguo profesor, una comida de Hermandad, y, por último, una reunión de amigos han roto el pacto y aquí estamos.

Subes y te da la bienvenida un acogedor suelo de loza de Tarifa e hidráulica. El ambiente del comedor es de casa de comidas buena, de restaurante antiguo «de provincias», donde contrastan maderas oscuras (sillas, contraventanas, vigas en techo, y clásicos aparadores de tapas de mármol) con blancos manteles y servilletas.

Lo mejor de la carta del restaurante es que no deja a un lado las míticas tapas de abajo, aunque aquí en forma de medias raciones y raciones. Las inigualables espinacas con garbanzos, las incomparables pavías de bacalao y las mejorables croquetas, sirven para saber que estás en casa. Y como siempre, un jamón serrano de primera con un corte exquisito.

A partir de aquí entramos, con una mezcla de miedo y de respeto, por caminos nuevos y desconocidos en la barra de abajo. Y nos encontramos con unos excelentes berberechos ycoquinas que se caracterizaban por que el «bicho» era más grande que la concha. ¿Cómo lo harán?

Para terminar pedimos lo más difícil, un arroz caldoso de marisco. Le dieron un punto al arroz como no recordábamos, pero quizás estaba falto de sabor y la compañía de las almejas, langostinos y merluza no fuera suficiente. Más sabor tenía el caldo con huevo y jamón que tomamos en una de las visitas antes mencionadas.

Si se molestan en sumar lo anterior, lo dividen por cuatro y le añaden un crianza de Viña Cubillo, un delicioso flan casero y un poco de queso con cabello de ángel, la cuenta sale por unos veinte o veinticinco euros por persona que está fenomenal y porque, además, no podemos terminar sin hablar del servicio: nueve generaciones de hosteleros no iban a descuidar esto y así un trato profesional y cercano a la vez, ponen el punto final a una gratísima, y tristemente demorada, experiencia.