Nombre El Cairo
Dirección Reyes Católicos, 13 (  )
Horario De 7:00 a 01:00
Teléfono 954213089
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Nos dejamos tentar por la indicación que el nuevo portal de tapas de ABC hace sobre la Ensaladilla de este establecimiento y entramos .Y eso que, con el calor en lo alto y el sol en los pies que tenemos, lo último que te apetece es meterte en un restaurante llamado El Cairo. Si no fuera porque una lluvia de vapor te engatusa, estaría vacío en estos meses.

Distinto es en la temporada taurina que como muchas barras del Arenal se llenan a rebosar a la salida de los toros. Muy bien situado, a un paso de Triana y a otro del centro de la ciudad. Y por ser un sitio de paso es entretenido y hasta recomendable sentarte en su terraza a ver pasar la gente como se hace en los cafés de París.

Tiene una barra inmensa pero nos metemos en el comedor donde nos reciben con una cerveza bien fría y en vaso grande acompañada por una carta demasiado larga y convencional que al principio nos asusta. A pesar de las paredes color azul cielo de Sevilla predomina el marrón de la madera demasiado brillante que hay en paredes y sillas, síntoma de una rehabilitación que le ha hecho perder un poco el sabor de lo antiguo.

A partir de ahí nos conquista el servicio que supera todas las pruebas de fuego que le ponemos: llegar a las cuatro de la tarde a comer y salir cerca de las siete y ni una queja; anular uno de los platos pedidos porque no podíamos más y ni un pero y, finalmente, que nos pongan, pese a estar fuera de la carta del restaurante, media ración de una ensaladilla, que nos había hecho venir hasta aquí y que por tradicional ya es casi extraña. Muy buena, riquísima.

Continuamos con coquinas, bien de tamaño, aunque estaban un poco arenosas y para nuestro gusto hechas en quizás demasiado aceite.

Las Alcachofas con Langostinos que pedimos estaban muy buenas, sin el sabor raro que a veces tienen las conservas y acompañados por unos langostinos que estaban mucho más buenos de lo que esperábamos. Para acabar pedimos media de acedías. Unas salieron muy buenas y otras no tanto, sin sabor.

El sorbete de limón y cava con que terminamos sirvió para refrescarnos aún más antes de volver a la calle.

Y salimos contentos porque la hostelería profesional, la que atiende a muchos de nuestros visitantes, tiene nivel y precios razonables y porque, además, hemos descubierto que esa terraza por la que tanto pasamos y en la que nunca pensamos, da para una noche larga, sin prisas, de esas que tenemos por delante.