Nombre Casa Rafita
Dirección Calle Miguel del Cid, 82 (  )
Horario De 12:00 a 16:30 y d 1:00 a 0:00
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

En los carteles han puesto un nombre que yo no quiero mirar, Francisco Robles y olé, “Pacoroble” y olá. ¡Vaya cartel que ha preparado el ABC para ésta temporada! Nada menos que don Antonio Burgos, el Maestro del Arenal, con varios cortijos en la Vega del Prestigio, que sigue dejándose llegar los pitones del poder al nudo del corbatín como un novillero sin contratos, junto al Niño de la Puerta de la Carne, nuevo en ésta plaza, que viene arreando fuerte pasándose los muy astifinos capirotes cofrades por la taleguilla… casi “ná”. ¡Y un servidor pisando el mismo albero!, aunque vestido de azul con gorrilla de plato y con esportón cagajonero…. De contento que estoy he decidido darme una vueltecita por mi barrio de San Lorenzo y celebrarlo como se merece, en Casa Rafita.

El tal “Rafita” es Rafael Miffut que junto a Manuela Moreno, regentan ésta bodeguita en la esquina de Miguel del Cid con Marqués de la Mina donde al mediodía, en sus veladores, el “Lorenzo” se pasea por su barrio. Su clientela es diversa: desde vecinos que por la mañana van a tomarse una cerveza con su tapita, como Pepe, el “cateto de Villalba”, (ex­-dueño de Casa Nicolás)- eterna sahariana y zapatos de rejilla- para enterarse de quién se ha ido para la “Venta de

San Jerónimo “, vulgo cementerio, hasta las tarde-noche que se llena de rancios capillitas mezclados con modernos “gafapastas” que vienen de ver la última obra de teatro alternativo o van a algún concierto de la sala Malandar. Esto sí que es alianza de civilizaciones, compañero…

Tienen una excelente ensaladilla y cositas de latas bien presentadas, pero sus tapas “estrella” son, el “mantecadito” (un montadito de jamón, solomillo y huevo de codorniz), para chuparse los dedos, las berenjenas en tiras fritas con salmorejo y el flamenquín cordobés. Lo pedí con la maligna intención de ver si era precocinado. Por las que hilan: auténtica carne fresca de jamón con sus tiras de patanegra y su relleno. Todo casero y bien frito, óle.

Metidos en harina, les recomiendo sus croquetas surtidas de bacalao, espinacas, puerro o setas, con una prodigiosa Cruzcampo o con un simpático “tintorro” casero de Usagre que se deja beber con facilidad.

Cuando llegan los días de matanza, Rafita, pone cosas propias de los de “mirada baja”, como la carrillera, la presa o algún que otro guiso imprescindible.

Además de la tortilla, el solomillo al whisky o el queso a la plancha, tiene la Casa un secreto celosamente guardado: sus caracoles. Rafita los preserva de la “gloria” mundana de concursos y demás para evitar que se le desmande la demanda.

Ahí les dejo, en ése mostrador en esquina, ideal para comentar las faenas literarias de ABC que, para los que torpeamos con las letras, nos harán salir de la plaza escribiendo de salón, soñando artículos imposibles.