Nombre Fargo Restaurante
Dirección Perez Galdós, 20 (  )
Horario De 12.30 a 23.00
Teléfono 955276552
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Si les decimos de entrada que Fargo es un restaurante ecológico, de propietarios franceses, con hilo musical y en una calle en la que aparcar es imposible a lo mejor no sigue leyendo. Pero denos un margen de confianza -como nosotros les hemos otorgado- y quizás se lo piense mejor y reserve mesa.

Para empezar «ecológico» no quiere decir vegetariano ni vegano. El término se refiere a que  tanto la procedencia de los ingredientes como su manipulación respetan criterios ecológicos y de sostenibilidad. Así tienen en su carta desde entrecote de buey a brochetas de cordero. ¡Y hasta jamón serrano!

Tampoco el origen francés de sus propietarios nos debe retrotraer a la guerra de la independencia. Les aseguro que aquí son bastante más amables que alguno de nuestros paisanos. O a lo mejor tuvimos la suerte de tener a la más amable de las camareras con que nos hemos topado en los últimos meses a nuestra entera disposición.

Además, es el único restaurante que conocemos que tenga el volumen de la música en su punto pero que sobre todo su D.J. tiene buen gusto musical. Y lo de que no se puede aparcar tampoco es nuevo y pasear al centro en el otoño sevillano es siempre un regalo. La decoración interior es cuidada y la casa por fuera es una auténtica maravilla.

Y se preguntarán «¿y la comida, qué?». Para empezar hay que decir que no sabemos si lo que le contemos les servirá de mucho porque una de las cosas del “ecologismo” es que cambian la carta mucho en función de la temporada y del mercado. Nosotros hemos tomado un taboulé muy refrescante con quinoa, granada, piña y un delicioso toque de menta. Y hemos seguido con una Frescura, con calabacín, lombarda, zanahoria, berenjena, tomates, o sea, verduras mezcladas crudas o cocidas y servidas templadas que te hace exclamar ¡que viva lo verde!.

Para compensar tanto verde seguimos con una maravillosa hamburguesa, the great carnívoro hamburguer, como aquí le llaman, que sólo con que nos hubiesen traído el acompañamiento de sus patatas fritas ya hubiera valido la pena pedir. ¡Qué maravilla! Seguimos con pasta casera en su punto y que llevaba trufa (de verdad) y estaba cubierta de lascas enormes de queso parmesano (también de verdad).

Terminamos con un lomo de merluza de pincho con cremoso de acelgas, bueno de sabor pero que no es lo que más nos gustó por estar poco jugoso. Bueno, en realidad, terminamos con unamousse de chocolate al Earl Grey realizado con un chocolate negro finísimo, aunque con un sabor a té muy marcado.

Salimos de Fargo con la sensación de no haber estado cenando en Sevilla: el lugar, la atención, el ambiente, la decoración, la cocina y hasta el vino nos trasportan. Y pese a utilizar producto local le dan un acertado aire internacional a su cocina. Así que si necesita salir de la rutina, del sota, caballo y rey, no lo duden, este es su sitio. Los precios, eso sí, llevan el sobrecoste de su origen ecológico pero París bien vale una misa.