Nombre La Bernarda
Dirección Juan de Mata Carriazo, s/n (  )
Horario De 13:30 a 1:30 (Comidas de 13:30 a 16:30; Cenas de 21:00 a 0:00)
Teléfono 955512336
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

“La pasión por el detalle de sus promotores llega a ser abrumadora, pero quizás el efecto mas logrado sea el manejo de la luz”

Está Sevilla tan de ‘mírameynometoques’ que ahora mismo, para mí, el que llega y arregla una casa o adecenta un antiguo local en condiciones tiene el cielo ganado. Al hilo de este pensamiento hay que empezar a aplaudir la ola de restauradores que están restaurando -valga la redundancia- casonas y locales echados a perder por el tiempo y la desidia, devolviéndoles en la mayoría de las ocasiones lustre y esplendor. Arquitectos y decoradores, de la mano de empresarios con tan buen gusto como valor, están dando un ejemplo de como la iniciativa privada, que otras tantas veces ha servido para lo contrario, puede ofrecer una alternativa a la chabacanería globalizadora y al triunfo del catetismo pretendidamente sevillano.

Coger un antiguo almacén del ferrocarril que había sido, entre otras cosas posteriores, bujío discotequero y transformarlo en un agradabilísimo pabellón acristalado, gustosamente amueblado y vegetado, es uno de los ejemplos de lo escrito arriba. Eso es La Bernarda.

La pasión por el detalle de sus promotores llega a ser abrumadora, pero quizás el efecto mas logrado y que redunda en la confortabilidad del sitio sea el manejo de la luz. El abundante cristal junto con la jardinería que evoca mas a un invernadero que a un semioscuro patio sevillano invita al yantar en relajada comandita. Porque en La Bernarda no hay tapas sino platos o raciones. Desde una tabla de quesos con la que abrir boca hasta un surtido catálogo de dulcerío y copas con la que cerrarla como si fuera un beso. De por medio tienen una interesante ensaladilla con mayonesa de gambas con la que esperar al comensal rezagado, un picante pate de perdiz y foie micuit al oporto y gel de maracuyá o unas croquetas con salsa tártara que piden Cruzcampo o Tío Pepe fríos para atemperar su sabor. Aquí el menda se orientó en su día por un arroz de presa ibérica que sin ser nada del otro mundo se dejaba comer. Y es que a la carta quizás le falte ese toque de tan buena alma como han derrochado en el ambiente que, no me canso de decir, es lo mejor de La Bernarda junto al servicio. Discretos, atentos, elegantes y abundantes, los camareros se esfuerzan por que nada del encanto del sitio se rompa por la consabida e inoportuna metedura de pata.

Aquello no es barato ni debe serlo por todas las razones expuestas anteriormente, pero la reunión le da razón a la ración y al compartir, tanto el condumio como la dolorosa, cobra sentido la frase de Pepe Luis en su barrio: “más valen tres heridos que un muerto”.