Nombre La Bulla
Dirección Dos de Mayo, 28 (  )
Horario De 12:00 a 00:00. No cierran ningún día
Teléfono 954219262
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

El espacio es envidiable. Un antiguo mesón del Arenal, justo al lado de la capilla de la Hermandad de Las Aguas, y con la Giralda asomando a algunas de sus ventanas, se reconvirtió hace más de un lustro en uno de los gastro bares más reconocidos de la ciudad y vanguardia de un fenómeno que ha cambiado la restauración sevillana, con el aplauso de algunos y el disgusto de otros. Es La Bulla.

Fueron asesorados por quienes ya habían experimentado con éxito su buen hacer en Triana (los de Pura Tasca) y sus inicios fueron un «pelotazo», utilizando un término castizo, y además contagiaron no solo a los bares y restaurantes de la zona con su nuevo concepto, sino prácticamente a toda Sevilla. Han pasado los años en La Bulla, han modificado algunas cosas, incluida la dirección de la cocina, y el resultado es el siguiente.

Todos los detalles de La Bulla

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La decoración sigue con su estilo vintage, recuperando vajillas, sillas, mesas, muebles, utensilios de cocina, y han incorporado algunos elementos modernos. Se divide en dos espacios, el que está mas cerca de la puerta y de la antigua barra, y un segundo comedor al fondo como para una degustación más reposada o en grupo. En medio, la cocina abierta y a la vista de todos.

La carta, que ahora está impresa y no en una pizarra en la pared como en sus inicios, no es excesivamente larga, amén de algunos platos fuera de carta. Su contenido (y por tanto la oferta de este gastrobar) está en la actualidad más cerca de lo que podríamos considerar un restaurante que de un bar de tapas. De hecho, no hay barra para tapear y los platos que sirven son amplios, aunque en su adn inicial se definían como un «bar de tapas y copas sentados».

Probando su carta

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Quisimos empezar por uno de los platos estrellas del lugar, los mejillones, pero no había… Y en «extremis» conseguimos salvar, para nuestros intereses, la última tapa de ensaladilla de langostinos que se servía ese día. Correcta, dentro del canon sevillano, con una mayonesa fina y de buen sabor, aunque en general a la tapa (o plato) le faltara algo de sabrosura.

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Si tenían otro clásico, las trompetas de langostino, fina la masa, la fritura en su punto y el producto que da nombre a la tapa (esto si es una tapa), de buena calidad. De la carta ha desaparecido ya otra tapa que le dio esplendor en su día, la piruleta de chorizo.

También correcto, con buena materia prima, el carpaccio de vaca. Buen producto para saborear y tan solo condimentado por una salsa a modo de cuadrícula, o por un chorreón de aceite de oliva.

Aún hay más

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Mas espectacular, tanto en la presentación como en el sabor, es el lomo de vaca presentado con una campana de humo que le añade un toque de ahumado y de romero. En su punto y de buena materia prima.

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Nos atrevimos también con otra tapa clásica en Sevilla, espinacas con garbanzos, en una ración bien servida y con un poco de picante como mandan los cánones. No se si supera a la clásica de El Rinconcillo, creo que no, pero tampoco es cuestión de comparaciones y en este caso entró bien y de forma agradable, con la ayuda de una Cruzcampo fresquita, que de eso si tienen.

Y ahí quedó la cosa, entre otras cuestiones (además de la capacidad estomacal) por la económica, porque si algo está claro en La Bulla es que no es un sitio barato. A modo de apunte, la ensaladilla está a 6.50 euros tapa (o plato) y las espinacas, a 7 euros.

Queda para concluir la valoración final, y tengo que confesar que desde que humildemente aporto mi granito de arena (o de sal y pimienta) a esta web gastronómica, me encuentro con la valoración mas compleja de cuantas he escrito… Pero ahí va mi opinión, a puerta gayola: La Bulla no es lo que fue, ha perdido parte de su novedad rompedora y de su encanto. Pero hay que reconocer también que sus platos están bien elaborados, la materia prima es excelente y que probablemente si tiene que quedar bien con alguna visita, o en momentos especiales, no le va a defraudar.