Nombre La Cañera
Dirección Virgen de Aguas Santas, 15 (  )
Horario 13:00 a 16:30 y 20:30 a 00:30
Teléfono 954276121
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

En esa parte donde Los Remedios pierde su casto nombre -y que linda con el Parque de los Príncipes- se concentran varios establecimientos de hostelería muy señalados y, de entre ellos, es La Cañera uno de los más clásicos. Fundado allá por 1982 a pocos metros de su actual localización, ha pasado por tiempos buenos y menos buenos, como toda la hostelería de nuestra ciudad. Pero ahí siguen, haciendo de su manera de freír pescado santo y seña de la casa. Y no se han quedado ahí.

Hay dos formas de afrontar la innovación: el unamuniano “que inventen ellos” -que es lo que se practica de forma mayoritaria en los fogones de nuestra ciudad- y el verdadero I+D+i que es lo que practican en La Cañera. Pero es una innovación sin peligros y sin deconstrucciones. Y así hoy hemos podido tomar unos maravillosos mini-mejillones en salsa de chirlas (11,00 euros)…sí, han leído bien, unos mejillones pequeños elaborados de la misma forma que se harían unas chirlas: aceite de primera y ajito. Después hemos tomado unos reseñables langostinos a la sartén (11.00), pelados pero llevados a la sartén con su cabeza de forma que los jugos de este se mezclen con la salsa haciendo una mezcla deliciosa y absolutamente “panmojable”. Mejor la salsa que los crustáceos.

Además, este fue uno de los primeros sitios en Sevilla donde probamos las maravillosas berenjenas fritas (pídanlas junto a un plato de salmorejo como los cordobeses) o las sublimes lagrimitas de pollo (6.00) –ahora malinterpretadas por los macdonalds y demás establecimientos de comida rápida-.

En el capítulo de fritos hemos rematado con unos boquerones victorianos de los que apenas se ven por las mesas de nuestra ciudad aunque ahora que tanto se habla del eje Sevilla-Málaga, bien podían empezarlo trayéndonos más de esos boquerones por aquí y, ya de paso, importando sus espetos de sardinas únicos.

Para seguir con el pescado hemos probado una buena lubina a la espalda, realmente bien preparada y sabrosa. Y de postre uno de los puntos fuertes de este restaurante, sus muy caseros y altamente recomendables tiramisú y tarta de galletas.

Salimos encantados de La Cañera. Paco y Paqui -tanto monta, monta tanto- siguen atendiendo y cocinando como hace treinta años para ejemplo de jóvenes y no tan jóvenes: fieles a lo que saben que hacen bien y dándole a la cabeza para sacar platos nuevos con los que mantener y aumentar su clientela.