Nombre La Rosaleda
Dirección Manuel López Farfán, esquina con Jose María de Mena (  )
Horario De 12:30 a 16:00 y de 20:00 a 00:00
Teléfono 954062379
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Sangre, sudor y lágrimas. Esa era la fórmula del tío del puro y el sombrero (Churchill, que no Del Nido) para sacar a Inglaterra de las penurias de la guerra. Aquí en Sevilla, aplicamos otra receta: Sangre encebollá, sudor de vaso de Cruzcampo y lágrimas de pollo fritas… y así amarrados al mostrador del bar, como el Capitán Ahab al timón de su barco, intentamos pasar las fatiguitas del temporal.

Manuel Martín y Paqui Millán hace 6 años que decidieron apostar por su propio local después de pasar por Becerra, Casablanca o el Hotel Alcora. Lo hicieron en un bajo de esquina entre la calle Arroyo y la Carretera de Carmona. El típico bar de debajo de casa con mesas altas en la calle para tomar en estas noches de calina sus espléndidos caracoles; molusco para el pueblo llano, perfectos de pique y con su cardito colado y libre de otras faunas…
Tiran la Cruzcampo perfectamente en cristal y forma -glacial de verdad- y disponen de una espléndida bodega, por copas, de asuntos propios de la comunidad autónoma de La Rioja como Beronia, Viña Pomal, Pierola, Ardanza… todos refrescados en barreño de zinc con agua fría en lo alto del mostrador. Además, tiene arrobas de manzanilla, solera, vermut, etc. de la Palma del Condado. También prepara unos contundentes tintos de verano en vaso macetero perfectos para acompañar unas papas aliñás con bonito del norte excelentes. Lástima que no se llevara de su paso por Becerra el secreto de la ensaladilla del gran tabernero y escritor sevillano.
La cocina tiene nivelito y siempre una tapa del día, como la cola de toro, la sangre encebollá o los garbanzos con choco. Manuel despacha las tapas fuera de los cánones establecidos por el mayor de los Becerra que aconseja sean justas para que no sobre ni falte vino en la copa. Es decir, son tapas grandes rozando la media ración.
El atún plancha con guarnición de pisto y bacalao es para ponerle un piso allí mismo. Como a esa tapa trovada por El Pali que son los barbos en adobo o los boquerones en ídem.
En sus mesitas pitufo perfectamente atendidas se pueden tomar unas huevas plancha al pimentón o unas almejas al jerez que dan la hora. Sería interminable su comanda: lomo de orza, tortillitas camaroneras, pan de jamón con salmorejo, anchoas fritas,… Y los fines de semana, atención concejales de ácido IU-rico alto, marisco del bueno cocido allí mismo: gambas, cigalas, langostinos, conchas, etc.
Pronto inaugura un comedor anexo y esperemos que no pierda la gracia, porque – como en las colonias rancias- en las distancias cortas es donde un tabernero se la juega.
Así, con unos quesos de cabra con mermelada de frambuesa casera y almendras y una copita de P.X. me voy despidiendo, loco por volver a enredarme en esta rosaleda de buen comer.