Nombre La Trastienda
Dirección Alfalfa, 8 (  )
Horario De 12:00 a 16:00 a 20:00 a 00:00
Teléfono 954210463
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Revisitando la foto de la mariscada me doy cuenta de lo que se parece el mozo de Espadas a un viejo lobo de mar. Mírenlo bien, orondo,con la barba blanca y su pipa; si se parece a Chanquete, qué digo Chanquete, ¡al mismísimo Capitán Pescanova!. ¿No da la sensación de que todo aquello lo ha pescado él mismo con sus aparejos?
Y hablando de revisitar, estuve el otro día en La Trastienda, lo de Manolo Pérez Ponce, que ha reabierto después de dos años traspasado. El local es amplio y se queda algo desangelado cuando no está lleno pero la verdadera decoración está en su comanda. Leña de Huelva a tutiplén: gambas de las mejores que ha tomado este cronista en mucho tiempo; jugosas y frescas, en su punto de cochura. Langostinos de la misma escuela, unas cañaíllas que le dan fama a la casa, coquinas, almejas

Para empezar, nada como una Cruzcampo bien tirada y una logradísima tapa de ensaladilla de gambas. Tienen buena bodega de blancos de donde recomiendo un albariño, servido perfecto de temperatura, que tiene nombre de torero: Santiago Ruiz, vinazo. Y como el vino vende la vianda, la cosa se animó con una ración de lujo: aliño de buey de mar. Una pipirana con el crustáceo desmigado finamente que aconsejo tomar rociado por encima con una copita de Alfonso. Sublime manjar.
Siguiendo con el cabildo marisquero y animado por el caldo gallego, le pedí a Juanito -el cocinante- que sacara las navajas. Terciaditas pero jugosas gracias al toque exacto de plancha y sal. Venga ese albariño y vengan unos berberechos al vapor, mismo. Una ahogadilla de mar, Caballeros.
A gusto en el papel de concejal, diputado provincial o gerente de empresa pública y desmelenados por el Albariño decidimos, de perdidos a la ría… de Huelva, probar algo único: carabineros abiertos a la plancha con un toque de foie. Estruendoso manjar, lo siento, no tengo palabras. Juan, raja las cabezas a tijera con precisión de neurocirujano para que no se pierda ni una neurona del “colorao” ,como los llaman por Huelva.
Los camareros son para llevárselos a casa. De lo que no hay ya. Yo les recomiendo que se dejen llevar por Manolo. Cuando ya parecía que pocas cosas quedaban por sorprender, nos saca unos filetitos de hígado a la plancha para darse un chocazo de buenos. Ole y olas del mar, así se come en esta casa.
Tienen otras cosas del mismo nivel, dónde sobresalen las anchoas imperiales, la torta extremeña con salmón o el patané de Sierra de Sevilla.
Lo malo es, que salvo que tengan una tarjeta a cargo del contribuyente, todo esto hay que pagarlo. Por eso la casa invita a un copazo en un pub cercano, para olvidar el trance de retratarse.
Lo anterior es imposible borrar de nuestros paladares.