Nombre Bar Cruzcampo
Dirección Avenida de la Cruz del Campo, 3 (  )
Horario De 5:00 a 0:00
Teléfono 954570038
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Sevilla es una ciudad que tiene muchas leyendas (y más cuentos que Calleja). Una de ellas es la que dice que desde la antigua fábrica de Luis Montoto salía una tubería subterránea llevando la cerveza fresca hasta el bar Cruzcampo.

La primitiva taberna fue fundada en 1958 por Antonio Roldán. En aquel tiempo aquello era un descampado donde se volvían los tranvías y el bar tenía el suelo de albero. Paraban allí los obreros de la fábrica y, como tenía y tiene costumbre de abrir antes de la 5 de la mañana, artistas de todo pelaje que iban o volvían de alguna fiesta. De este menester viene la afición mairenista de este bar, ya que don Antonio se reunía aquí con los flamencos para repartir los “jurdores” de algún festival y de paso entonar el cuerpo con algo más sólido que lo jondo. Cuentan que “Camborio”, el perrillo del maestro de los Alcores, andaba enamoriscado de “Botellina”, la chucha del tabernero. También paraban allí soldados americanos que venían del Vietnam a hartarse de lomo con tomate y de otras carnes que pululaban por la noche oscura de la avenida…

Ahora, como aparcar allí es una muerte a pellizcos, la clientela la componen mayormente vecinos del barrio y transeúntes que acuden a la barra o a su comedor del fondo. Dice Rafael, sobrino del fallecido fundador, que antes venían de Cruzcampo obreros con mono de faena y ahora lo hacen sus ejecutivos de corbata que acuden a sus tostadas con pan de bollo de Alcalá y jamón.

La cocina del “Cruzcampo” no tiene trampa ni cartón: sangre encebollá, costillas en adobo, sopa de picadillo, espinacas garbanceras; un menudo de ternera de libro, una lujosa carne mechá “bautizada” con aceite virgen o pescao frito del vecino mercado de Las Palmeritas. Los domingos, arroz con higaditos. Y caracoles a su debido tiempo.

Tienen una excelente “peña de los cojos” como llaman allí a la exposición de jamones, siempre fieles al hierro Francisco Alonso de Almadén de la Plata. De la cerveza, ni les cuento cómo está. Buen provecho.