Nombre El Rincón de Alberto
Dirección Irún, 2 (  )
Horario De 12:30 a 16:00 y de 20:00 a 00:00
Teléfono 954535994
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

“Cada sevillano conoce un bar donde ponen los mejores caracoles del mundo y, además, oculta el hallazgo como el pescador la marca donde pican los peces más grandes “

Llega el buen tiempo y con él esos pequeños moluscos que se arrastran por la vida con la hipoteca a cuestas como usted y como yo…

Estoy convencido que a los caracoles, de pequeños, sus madres los asustan si se portan mal diciéndoles: ¡que viene un sevillano! Apretar una “mijita” la calor y salir la afición a la calle en busca de ése sitio donde cuelga el cartel escrito con tiza de “hay caracoles”, es la misma cosa. Cada sevillano conoce un bar donde ponen los mejores caracoles del mundo y, además, oculta el hallazgo como el pescador la marca donde pican los peces más grandes o el buscador de oro, el recodo del rio donde afloran las pepitas más gordas.

Me quiero parar en éste sitio, bocacalle de Menéndez Pelayo, junto a la Florida y a la Plaza de los Zurradores: El Rincón de Alberto, la tasquita de Antonio Moreno y Angel Gómez desde hace nueve años, más o menos el tiempo que hace que no pintan las paredes… Tiene unos veladores junto a la plaza donde, al atardecer, se está en la Gloria. Y ello gracias a una Cruzcampo fría como la “madrequelaparió”, tirada a la perfección en vaso de caña fino, a los caracoles y a sus simpáticas tapas.

Se está mejor fuera que dentro y además de su cerveza, ponen buena y fría manzanilla y unos tintos de verano con casera blanca y vino de pitarra que van bien con todo. Por ejemplo, con unas huevas aliñás muy ricas o con unos boquerones en adobo fritos o taquitos de merluza, menos los lunes: señal de frescura. En su plancha, Angel, prepara unos pinchos de corderos sabrosos de aliño o unas contundentes brochetas de presa y bacon. Hacen guiso del día y pasan la prueba del menudo de ternera con nota alta. De “autor” tienen el sanjacobo de esparrago verde, la delicia de melva o la taleguilla de queso que “salen” mucho, como dice Antonio. Pero donde de verdad lo bordan es en el cazón con tomate. Un tomate casero, casi pisto, con un punto que nada tiene que envidiar al de Casa Esteban.

Vuelvo a los caracoles. De buen tamaño y guisados con un toque alto de yerbabuena en un caldo verde y limpio, que se puede pedir en vasito también. En esto de los caracoles pasa como con el gazpacho, que a cada uno le gusta de una manera. Yo los de El Rincón de Alberto los encuentro, como dicen los “jartibles”: lo siguiente a buenos.

La clientela, que se acordará de toda mi casta por haberles levantado este sitio, va desde jueces, funcionarios, el boticario de la esquina a los vecinos que saben lo que hay. Cierran los domingos.

¿A que no lo conocían? Pues estaba ahí, sólo había que fijarse…