Nombre Casa Manolo León
Dirección Calle Guadalquivir, 8 (  )
Horario De 13:30 a 17:30 y de 20:30 a 1:30
Teléfono 954373735
¿Tiene Cruzcampo? No
Terraza

A raíz de un top de los restaurantes con terrazas que publicaba hace unas semanas este periódico hicimos memoria para descubrir alguna ausencia. Y así volvió a aparecer en nuestras vidas esta Casa Manolo León. A este restaurante dejamos de venir al poco de abrir a principios de este siglo por ese empeño de su maitre de colocar como fuera “unas gambitas de huelva o un poco de jamon serrano al centro (excelente por cierto) para empezar” y que tan descolocado nos dejaba con clientes.

Hace escasos años volvimos a una cena de verano en su terraza y desde entonces repetimos todas las temporadas porque es uno de esos sitios únicos de Sevilla. Una casa en San Vicente pero con recuerdos del Trastevere: jazmines, azulejos, alberos, terracotas, agua, fuentes…

Comenzamos con un carpaccio de aguacate y atún (15,50 euros) sabroso y fresco para estas temperaturas que tenemos pero en el que se les va un poco la mano con la emulsión de soja, demasiado fuerte. Es una pena también que la presentación del plato no gane por llevar el atún cortado más tiempo dela cuenta. Seguimos con un foie de pato (17,90) con dulce de berenjena, plato que fueron de los pioneros en tener y que siguen haciendo como pocos. Las temperaturas nos piden seguir con platos templados y así probamos una ensalada de lollo y escarola con presa ibérica (15.50) fresca, bien aliñada con los toques justos de frutos secos, jamón…un ejemplo de cómo preparar y condimentar una ensalada.

Para hablar del bacalao con habitas y cigalitas (18,50) hay que ir por partes: el bacalao por sí solo estaba buenísimo, pero en las partes en que se mezclaba con el jugo de las habitas no se podía tomar. Habría que cambiar la combinación o al menos tener más cuidado a la hora de emplatarlo.

Terminamos. Manolo León tiene tres grandes méritos: que inventó una forma de salir a comer que no era ni de bar ni de restaurante, fomentando los platos al centro en un entorno cuidado cuando nadie lo hacía; que consecuencia de ello introdujo un montón de platos que después se popularizaron por la ciudad: sus revueltos, panes… Yen tercer lugar, que ha formado un ejército de maitres y camareros que da gusto verlos atender y multiplicarse para llegar a todo.

La comida es buena, el sitio es sobresaliente y el resto…el resto depende mucho del genio –en los dos sentidos – que ese día gaste Manolo.